En los cielos de Hawái, algo muy inusual está ocurriendo: drones lanzan cápsulas biodegradables repletas de mosquitos sobre los bosques montañosos. Pero lejos de tratarse de una invasión, es una operación de rescate. El objetivo: salvar a especies de aves endémicas en peligro crítico, como el kiwikiu y el ʻakekeʻe, que están siendo aniquiladas por un enemigo silencioso: la malaria aviar.
Una amenaza que llegó del mar… y sube montaña arriba

La malaria aviar, transmitida por mosquitos, ha diezmado las poblaciones de aves nativas de Hawái, muchas de las cuales nunca habían tenido contacto con estos insectos hasta su llegada en 1826, probablemente desde barcos balleneros. Como resultado, más de 30 especies de mieleros hawaianos han desaparecido.
Durante décadas, las pocas aves que sobrevivían se refugiaban en las zonas altas de las islas, donde los mosquitos no prosperaban. Sin embargo, el cambio climático está elevando las temperaturas en esas altitudes, permitiendo a los mosquitos colonizar zonas antes seguras. Y las aves, sin ningún lugar más alto al que huir, están atrapadas.
Mosquitos contra mosquitos: la técnica del insecto incompatible

En lugar de usar pesticidas —que podrían dañar también a especies nativas—, los científicos han apostado por una técnica innovadora llamada IIT (Incompatible Insect Technique). ¿Cómo funciona? Liberan mosquitos machos, incapaces de picar, infectados con una bacteria natural llamada Wolbachia. Cuando estos se aparean con hembras silvestres, los huevos no llegan a desarrollarse.
Desde laboratorios en California se están criando millones de estos mosquitos. En 2024 comenzaron a ser liberados con helicópteros sobre los bosques de Maui y Kauai, y desde junio de 2025 también se utilizan drones, lo que abarata costos, reduce emisiones y permite volar en climas difíciles.
Actualmente se están lanzando medio millón de mosquitos por semana en cada isla, en un intento de reducir drásticamente la población de mosquitos transmisores de malaria aviar y dar tiempo a las aves para recuperarse.
¿Una solución para otras partes del mundo?
Aunque los mosquitos son una especie invasora en Hawái y no cumplen funciones ecológicas importantes allí, el éxito del proyecto podría inspirar aplicaciones similares en otras regiones. No obstante, los científicos advierten que en zonas donde los mosquitos son nativos, eliminar grandes cantidades podría tener efectos impredecibles en el ecosistema.
La campaña ya ha sido descrita como el primer uso global de la técnica IIT con fines de conservación. Los primeros resultados podrían verse dentro de un año. Si tiene éxito, no solo ayudará a salvar especies al borde de la extinción, sino que podría demostrar que la biotecnología y la ecología pueden aliarse para revertir el colapso de biodiversidad.
[Fuente: CNN en Español]