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Si bien podemos pasar por un personaje de Marvel si no nos cortamos las uñas de las manos durante un tiempo, con las uñas de los pies no corres tanta prisa. ¿Por qué no crecen a la misma velocidad siendo, a priori, lo mismo? Esto es lo que dice la ciencia.

En primer lugar, para comprender por qué crecen las uñas, primero debemos comprender cómo lo hacen. Las uñas comienzan en la matriz ungueal, la sección en forma de media luna que asoma por debajo de la cutícula (aunque por lo general está oculta en las uñas más pequeñas).

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Este tejido especializado produce células de la piel a un ritmo acelerado, tanto, que en muy poco tiempo las canibaliza por su queratina, una proteína resistente y fibrosa que le da a la piel su textura correosa.

A medida que las células muertas ricas en queratina se acumulan en la matriz, empujan la uña hacia la punta. La uña está adherida a la piel que está debajo, lo que se denomina lecho ungueal, y que crece junto con ella (a veces se da un crecimiento excesivo del lecho ungueal y sale por debajo de la uña).

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El primer investigador en tratar de resolver la gran pregunta sobre el irregular crecimiento de las uñas fue un médico llamado William Bean, del Walter Reed Army Medical Center en Washington, D.C.

Su pionera investigación midiendo las uñas durante años le llevó a determinar que el flujo sanguíneo y el metabolismo estaban relacionados con la tasa de crecimiento. También descubrió que las uñas de las manos crecen a una tasa de alrededor de 3,5 milímetros por mes y las uñas de los pies a 1,6 mm por mes, ambas en promedio.

Inspirado en el trabajo de Bean, un dermatólogo de Oxford llamado Rodney Dawber hizo su propio experimento después de que su dedo anular izquierdo se lesionara en un partido de rugby.

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Dawber creía que la tasa de crecimiento de cualquier uña depende del “trauma terminal”, un término que se refiere a la frecuencia con que se usa la yema del dedo. Un dedo entablillado, razonó, tendría mucho menos uso de la yema del dedo. En consecuencia, hipotéticamente la uña de su dedo entablillado se quedaría atrás del resto de sus uñas.

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¿Qué ocurrió? Que durante los tres meses que estuvo entablillada, la uña del dedo anular izquierdo de Dawber creció un 25% más lento que los tres meses posteriores cuando se quitó la férula. Dawber reconoció que la lesión misma podría haber afectado el crecimiento, pero notó que el daño se limitó a su tendón, no a los vasos sanguíneos o al hueso.

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También observó, al igual que muchos otros investigadores posteriormente, que las uñas de su mano derecha dominante crecían más rápido que la izquierda, mientras que las uñas de los pies crecían a la misma velocidad.

Lo que Bean y Dawber venían a decir es que la matriz en nuestras uñas se suministra con sangre y nutrientes a través de un área altamente vascular de capilares. También tienen derivaciones especiales (vías sanguíneas) entre las arterias y las venas conocidas como canales de Sucquet-Hoyer, que ayudan a regular la temperatura de los dedos de manos y pies cuando hace frío. 

Cuando cualquier parte de nuestro cuerpo se lastima, la reacción natural es una respuesta que engorda el área con más sangre y nutrientes. Por lo tanto, se cree que el micro trauma constante que nuestras uñas soportan a lo largo del día, desde cualquier pequeño golpe, permite un aumento aún mayor en el suministro de sangre y nutrientes.

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Y dado que los dedos de los pies siempre se mantienen de forma más o menos “segura” en nuestros calcetines y zapatos (y en un entorno de oficina permanecemos inmóviles durante la mayor parte del día, aunque usando constantemente los dedos mientras tecleamos), no reciben ese constante “mini trauma” que hacen las uñas.

Del mismo modo, ciertos dedos de las manos y los pies probablemente reciban más traumas que otros, lo que también afecta su tasa de crecimiento. El resultado final de estos micro traumas es una sobreabundancia crónica de nutrientes que producen más células epiteliales queratinizadas.

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Y como resultado de todo ello, en más uñas.

No obstante, aunque la teoría del micro trauma que dice que nuestras uñas crecen en respuesta a la cantidad de dedos que usas es la más popular, no es la única. Existe otra que dice que las uñas crecen más rápido simplemente porque están más cerca de su corazón y, por lo tanto, reciben más sangre. [Wired, Wikipedia, The Guardian]