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Ciencia

Por qué los primeros edificios humanos en Marte podrían construirse con hielo en lugar de acero u hormigón. Los domos marcianos tipo iglú prometen protección contra la radiación y luz natural para cultivar

Marte podría albergar a los primeros humanos en la década de 2030 usando recursos locales. Una de las propuestas más prometedoras plantea construir domos de hielo marciano que protejan de la radiación, dejen pasar la luz y ayuden a elevar la temperatura interior.
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El plan para llegar a Marte avanza con una determinación inusual e inédita. Tanto Estados Unidos como China proyectan misiones tripuladas al planeta rojo durante la década del año 2030. Sin embargo, habitar Marte es un desafío radicalmente distinto al de la Luna. Las distancias son mayores, los tiempos de viaje se extienden durante meses y cada kilo transportado desde la Tierra multiplica los costes y la complejidad logística.

Por este motivo, los primeros asentamientos humanos no se construirán llevando todo desde casa. La clave será aprovechar los recursos disponibles en Marte y reducir al mínimo el intercambio de materiales con la Tierra. En ese contexto, el hielo ha pasado de ser un problema a convertirse en una oportunidad.

Durante muchos años se propusieron distintas alternativas. Algunas sugerían excavar cuevas naturales para refugiarse de la radiación; otras planteaban usar regolito marciano como materia prima para impresiones 3D de estructuras básicas. Más recientemente, un grupo de científicos ha puesto sobre la mesa una idea tan simple como contraintuitiva: construir cúpulas de hielo marciano, similares en concepto a los iglús terrestres.

Por qué los primeros edificios humanos en Marte podrían construirse con hielo en lugar de acero u hormigón. Los domos marcianos tipo iglú prometen protección contra la radiación y luz natural para cultivar
© Unsplash / Jonatan Pie.

El hielo ofrece algunas ventajas únicas en Marte. Es abundante en ciertas regiones, resiste la presión y, a diferencia de otros materiales, actúa como un excelente escudo contra la radiación solar y cósmica. Al mismo tiempo, permite el paso de la luz visible, un factor crítico para el cultivo de plantas y el bienestar psicológico de los astronautas tras meses de aislamiento.

Durante la reunión anual de la Unión Estadounidense de Geofísica (AGU25), investigadores presentaron modelos detallados de estos domos congelados. Las estructuras podrían alcanzar superficies de hasta una hectárea y dividirse en compartimentos destinados a distintos experimentos, zonas habitables y cultivos.

Las simulaciones arrojaron resultados llamativos. Los domos de hielo podrían elevar la temperatura superficial hasta estabilizarla alrededor de los -20 °C. En un planeta donde la media ronda los -120 °C, esta diferencia es crucial. Además, el hielo bloquea eficazmente la radiación ultravioleta dañina para el ADN, mientras deja pasar la radiación visible e infrarroja, indispensable para la fotosíntesis.

No todo es sencillo. Construir grandes ciudades de hielo requiere procesar enormes volúmenes de material. Aunque Marte cuenta con reservas abundantes en los polos, transformar ese hielo en bloques estructurales llevará tiempo y energía. Los investigadores estiman que, con una fuente energética comparable a la de la Estación Espacial Internacional, solo podrían procesarse unos 15 metros cuadrados de estructura por día.

Esto implica que cualquier asentamiento basado en estos domos congelados deberá planificarse a mediano y largo plazo. También queda por resolver cómo transportar el hielo desde las regiones polares hasta zonas más favorables para la vida humana.

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© Unsplash.

El equipo, que incluye especialistas de la Universidad de Harvard, propone realizar pruebas preliminares en la Antártida y en entornos de baja presión como el Himalaya. Estos escenarios permitirían evaluar la resistencia estructural y el comportamiento térmico de las cúpulas antes de llevar la idea a Marte.

Los edificios de hielo no reemplazarán por completo a los hábitats presurizados tradicionales. Probablemente funcionen como capas externas protectoras, con cúpulas dentro de cúpulas. En Marte, salir sin protección sigue siendo imposible: la falta de oxígeno y la baja presión harían que la sangre hirviera casi al instante.

Aun así, los domos de hielo representan una solución elegante a varios de los problemas más graves del planeta rojo. Protegen contra la radiación, mitigan el frío extremo, reducen el impacto de las tormentas de polvo y crean entornos aptos para la vida vegetal. En un mundo donde cada recurso cuenta, el hielo marciano podría ser la base sobre la que se construyan las primeras ciudades humanas fuera de la Tierra.

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