La semana pasada la NASA reveló que ha perdido contacto con una vital sonda marciana que ha estado estudiando el planeta rojo durante más de una década. A pesar de que el equipo de la misión ha intentado restaurar las comunicaciones con el orbitador, su último informe no suena prometedor.
El lunes la NASA confirmó que no ha recibido telemetría del orbitador MAVEN (Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN) desde el 4 de diciembre, aunque afirmó que el equipo logró recuperar un breve fragmento de datos de seguimiento del 6 de diciembre. El análisis de esa señal sugiere que el orbitador estaba rotando “de manera inesperada” y que su trayectoria orbital podría haber cambiado.
“El equipo sigue analizando los datos de seguimiento para poder entender las diferentes situaciones que pudieran haber hecho que se perdiera la señal. Siguen los esfuerzos por establecer el contacto con la nave MAVEN”, declaró la NASA.
MAVEN, ¿me copias?
La sonda se lanzó hacia Marte en noviembre de 2013 y diez meses después entró en la órbita marciana. Ha estado estudiando la atmósfera del planeta desde entonces, para determinar cuánto se ha perdido a lo largo del tiempo mediante mediciones de los procesos actuales y la tasa de fuga atmosférica, con extrapolaciones hacia el pasado.
MAVEN también tiene un rol importante en la exploración de la superficie de Marte. Es uno de los cuatro orbitadores que transmiten las comunicaciones entre el control en Tierra y los exploradores Perseverance y Curiosity. Afortunadamente siguen operativos los otros tres orbitadores (Mars Reconnaissance Orbiter, Mars Odyssey – ambos de la NASA – y el ExoMars Trace Gas Orbiter de la Agencia Espacial Europea).
“Para las próximas dos semanas de operaciones programadas en superficie, la NASA está haciendo arreglos para que los orbitadores que quedan hagan pases adicionales, y los equipos de Perseverance y Curiosity han ajustado sus actividades diarias para continuar con sus misiones científicas”, anunció la NASA.
Un riesgo existencial
No es la primera vez que la añosa nave espacial ha estado en peligro. MAVEN salió de comisión durante casi todo 2022 cuando la NASA perdió el contacto con la nave. Una vez restablecida la comunicación, el equipo de Tierra descubrió un problema con las Unidades Internas de Medición (IMU) que son cruciales para la navegación, la orientación y la estabilización.
La forma de resolver el problema fue poner a MAVEN en estado de hibernación, como “modo a prueba de fallos”, y transmitir un nuevo software que le permitió a la nave espacial la navegación mediante el uso de estrellas como puntos estáticos de referencia. La nave MAVEN sigue dependiendo hoy de este sistema de navegación estelar, pero ahora parece haberse desorientado una vez más.
El orbitador MAVEN se había lanzado con el objetivo de que pasara un año orbitando en torno a Marte. Ya pasaron 11 años y si la NASA logra recuperar las comunicaciones para que siga funcionando, todavía tiene propelente para seguir funcionando hasta al menos el final de esta década. Pero entonces se enfrentará a otro riesgo existencial.
El presupuesto propuesto para la NASA para el año fiscal 2026 busca cancelar la financiación de MAVEN y otras misiones de la NASA que siguen operando más allá de los plazos previstos originalmente. El Senado podría resolver el problema, pero todavía no se sabe si lo hará.
Por ahora la pregunta más importante es si seguirá habiendo un orbitador MAVEN porque la NASA ha dicho que seguirá actualizando las noticias a medida que sus ingenieros avancen en los esfuerzos por recuperar el contacto.