Hace ya unos cuantos años, mi hermana pequeña me preguntó qué quería decir el “2k” que puse al final de su dirección cuando le creé una cuenta de Gmail. Mi hermana había nacido en el 2000 y su nombre a secas ya estaba ocupado, así que añadí el 2k porque... bueno, porque soy del milenio pasado y estoy acostumbrado a escribir los años con dos dígitos.

La vemos en los televisores, en los videojuegos de baloncesto, en el contador de seguidores de Instagram... estamos más que acostumbrandos a cambiar tres ceros por una k. Sabemos que una tele 4k tiene 4000 píxeles de ancho, que el NBA 2k19 es un videojuego de la temporada 2018-2019 y que —sí, los rumores son ciertos— necesitas 10k followers, es decir diez mil seguidores, para poder poner enlaces en las historias de Instagram.

Advertisement

Pero por qué usamos la k en lugar del mil de toda la vida. Me atrevería a decir que por la influencia de la informática, que hoy en día lo abarca todo. Los módems de 56k se llamaban así porque tenían una tasa de transferencia de datos de 56 kilobits por segundo. Kilobit, por supuesto, viene del prefijo “kilo”, que representa el millar, y el nombre “bit”, que es la unidad básica de información de un ordenador: un dígito binario.

Los informáticos están especialmente acostumbrados a escribir “k” cuando quieren decir mil, pero no es algo que inventaran ellos. De hecho, la k de kilo es el prefijo estándar para el millar desde que Lavoisier y compañía inventaran el sistema métrico decimal (es decir, desde 1795, un siglo y medio antes de la creación del Sistema Internacional de Unidades).

El prefijo “kilo” —que usamos con normalidad en kilogramo, kilómetro, kilovatio, kilohercio, kilobit, kilobyte...— proviene de χίλιοι o chilioi, que significa “mil” en griego antiguo. A su vez, chilioi podría provenir de gheslo, una raíz del idioma protoindoeuropeo que significa “mano llena”. El protoindoeuropeo es una lengua ancestral hipotética que los lingüistas reconstruyeron comparando los idiomas conocidos de la historia indoeuropea bajo la suposición de que parten de una lengua común. En otras palabras, “kilo” tiene unos cinco mil años de recorrido. Cinco mil años desde gheslo hasta los dichosos 10k seguidores de Instagram.

Advertisement

Y si la pregunta es por qué se dice “kilo” en la edad contemporánea, hay que agradecérselo a los científicos franceses del siglo XVIII, que tomaron la palabra chilioi y decidieron dejarla en “kilo” por abreviar. Un siglo más tarde, los puristas ingleses seguían escribiendo “chilio” para llevar la contraria, pero hoy son los propios anglosajones los que toman la iniciativa de escribir “k” en lugar de 1000 para ahorrarse unos caracteres.