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Probamos Google Stadia: un vistazo al futuro de los videojuegos con muy poco presente

Foto: Alex Cranz (Gizmodo)

Cuando Stadia funciona perfectamente, da la sensación de que es el futuro de los videojuegos. Portátil, teléfono y televisor: el nuevo servicio de streaming de juegos de Google funciona en todos ellos con solo presionar uno o dos botones. El mando sabe a cuál conectarse y lo hace con bastante facilidad. Con Stadia, puedes acceder a un juego que normalmente se encuentra en un PC o una consola usando casi cualquier dispositivo. Después de ver esto nos hace preguntarnos por qué nos hemos visto atados al hardware durante tanto tiempo cuando Internet puede brindarnos todo eso a un coste considerablemente menor (y con una factura de la luz más pequeña). El problema es que Stadia rara vez funciona a la perfección. En cambio, nos permite echar un vistazo al futuro antes devolvernos de golpe a su turbio presente.

Deseo desesperadamente que me encante Stadia porque el concepto es casi perfecto. Es una idea que Nvidia, Microsoft y la pequeña compañía tecnológica francesa Shadow han explorado ya. Tradicionalmente, para jugar a un juego siempre ha hecho falta una consola o un ordenador, que consumen tu electricidad, hacen mucho ruido y ocupan espacio físico en tu casa. En cambio, estos nuevos servicios de videojuegos en streaming utilizan unos servidores almacenados en algún sitio que gestionan el juego real, y que luego lo retransmiten a través de Internet, como si fuese un Netflix súper rápido. El argumento es que puedes jugar a tus juegos en cualquier lugar y en cualquier momento, siempre que tengas una buena conexión a Internet.

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Foto: Alex Cranz (Gizmodo)

El problema, que ya he repetido hasta la saciedad, es que Internet rara vez es tan bueno como para manejar el streaming de videojuegos. A menos que vivas en una gran ciudad con acceso a buenas conexiones, el streaming de videojuegos e incluso el streaming de películas 4K es un sueño imposible. El Internet en los Estados Unidos es terrible, sobre todo en las zonas rurales, y en infinidad de países ocurre más de lo mismo. En lugares así, usar Stadia es imposible.

Eso se debe a que el streaming de videojuegos no es realmente como el streaming de Netflix. Cuando presionas un botón de tu mando, esa señal tiene que recorrer todo el camino hasta el servidor, registrarse en el juego que está corriendo en el servidor, y luego esa respuesta tiene hacer todo el camino de vuelta hasta tu pantalla, y todo tiene que suceder tan rápido que no notes nada de lag. Además, tiene que mostrarte una imagen nítida de alta resolución, de lo contrario, parecerá que estás jugando en una patata

Todo esto hace que sea necesario un Internet rápido y que responda bien. Project xCloud (Microsoft) y GeForce Now (Nvidia) han hecho un buen trabajo al respecto. Si Internet es lo suficientemente rápido, estos servicios hacen que sea muy parecido a jugar en una consola real. Pero si no tienes un Internet lo suficientemente rápido, ambos programas te avisarán de ello y no podrás jugar a ningún juego.

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El mando es demasiado grande para mis diminutas manos, pero funciona bastante bien. Google Assistant aun no está disponible
Foto: Alex Cranz (Gizmodo)

A diferencia de esos servicios, Stadia no quiere decirte que no, lo que significa que funcionará (¡muy mal!) a pesar de que las condiciones no sean las adecuadas para algo así. El Internet que tenemos en las oficinas de Gizmodo a veces puede quedarse pillado, cayendo hasta un flujo de * suspiro* solo 20Mbps. Eso debería ser más que suficiente para un streaming de Stadia a 720p, pero lo que recibí fue un streaming desastroso, borroso y pixelado. Jugar a Destiny 2 en el Chrome de mi MacBook Pro me hacía gritar “oh no” una y otra vez mientras mi personaje avanzaba a trompicones por el mapa.

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Ese rendimiento errático no era tan grave cuando jugaba a algo como el WoW, pero los saltos de Stadia hicieron que jugar a un shooter como Destiny 2 fuese una experiencia horrible. Con Red Dead Redemption 2 fue un poco mejor la cosa, ya que no es tan importante saltar y apuntar con precisión. Aun así, la definición estaba por debajo del HD y todos los personajes se veían como manchas borrosas.

Stadia funcionó mejor en mi Chromecast Ultra. También en el Pixel 3a que me dejó Google. (La aplicación de Stadia también está técnicamente disponible en iOS, pero descargarla solo sirve para que te recuerde que el servicio aún no funciona en dispositivos iOS). Sin embargo, la aplicación de Android tiene un fallo importante: no puedes volver fácilmente al menú principal de la aplicación si estás dentro de un juego.

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Después de jugar algunas rondas de Samurai Shodown, estaba ansiosa por probar un juego que no se me diese tan condenadamente mal. En una PS4 o una Xbox One, podría haber pulsado el botón del centro del mando y me llevaría a un menú desde el cual puedo abandonar el juego y volver a la pantalla principal de la consola. No tendremos esa suerte con Stadia. Hay un botón Stadia en el centro del mando, pero al presionarlo aparece un menú con algunas opciones oscurecidas (funciones que no están disponibles actualmente) y con la posibilidad de interactuar con nuestros amigos. Para salir del juego, tuve que salir de la ronda que estaba jugando —más bien perdiendo—, volver al menú principal del juego y luego navegar hacia la opción “salir a Stadia”. Estos son varios pasos innecesarios. Me sirvió como recordatorio de que Stadia aún está un poco verde.

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Los principales rivales de este servicio de streaming, Microsoft Project xCloud y Nvidia GeForce Now, están actualmente en fase beta. La oferta de Nvidia lleva en beta cuatro años, mientras que Microsoft lanzó la suya el mes pasado. Google debería haber hecho lo mismo con Stadia, en vez de pedirle a la gente que se gaste $130 en un servicio lleno de bugs, donde además hay que gastarse entre $20 a $60 por cada juego.

En gris podemos ver todas las opciones que aun no están disponibles.
Captura: Google Chrome
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Tal y como está ahora, es difícil convencer a nadie de que se haga con Stadia, sobre todo si hablamos de Google. Igual que confío en que Apple o Microsoft se comprometerán totalmente a tratar de arreglar un producto que funciona mal como Stadia, Google tiene ya un largo historial de abandonos. Le gusta lanzar todo tipo de herramientas y aplicaciones estupendas... para luego eliminarlas en silencio unos años más tarde. Wave. Reader. Plus. Incluso Google Fiber, la implementación de ISP de Google, lleva mucho tiempo sin dar señales.

También está el hecho de que el grupo de personas que realmente pueden disfrutar de Stadia es muy, muy pequeño. ¿Tienes una PS4 o Xbox One? ¡Felicidades! No necesitas Stadia. ¿Tienes una Switch? Estupendo, podrás jugar con ella en hoteles o en aviones, algo imposible de hacer con cualquier servicio de streaming de videojuegos en estos momentos.

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Si no tienes ninguna consola y realmente quieres jugar a algo, entonces Stadia podría ser una solución. Tendrás que hacer un desembolso menor y podrás llevártela a todos lados (donde tengas una buena conexión a internet). Pero en este momento no creo que merezca la pena. Stadia es todavía una versión beta que además tienes que comprar, y eso nunca es una buena idea.

En resumen

  • Stadia cuesta $130. Una Nintendo Switch Lite cuesta $200. Hazte con la Switch Lite.
  • La calidad del streaming puede ser penosa, y eso hace que sea terrible para jugar a cualquier shooter.
  • La aplicación de Android carece de algunas funciones necesarias. La aplicación para iOS todavía no está en funcionamiento.
  • Es una versión beta por la que Google quiere que pagues dinero. No lo hagas

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