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Elon Musk borró anoche su cuenta de Instagram. El empresario ha explicado a Gizmodo que lo hizo “porque no le gustaba”, pero hay algo más ocurriendo en su vida que no llegamos a comprender, y tiene que ver con Instagram, con la cantante Grimes y con la rapera Azealia Banks.

Azealia Banks solo ha publicado un disco de estudio (Broke With Expensive Taste en 2014), pero ha sabido hacerse un nombre en el mundo del espectáculo gracias a sus sonadas salidas de tono. En 2015 le mordió una teta a una guardia de seguridad y acabó detenida. Ese mismo año llamó “maricón” a un asistente de vuelo y, cuando la comunidad LGBT se volvió en su contra, comparó a los hombres gays con el Ku Klux Klan. También apoya abiertamente las medidas de Trump contra la inmigración ilegal.

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Pero llegamos a 2018 y Azealia Banks sigue dando que hablar. En junio, su cuenta de Twitter fue suspendida por insultar de nuevo a la comunidad LGBT. Y a mediados de agosto, un mensaje en Instagram le hizo traspasar fronteras, llegando a los medios de tecnología y luego al New York Times, que entrevistó a Elon Musk sobre el complicado año que está teniendo.

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Banks contó en Instagram Stories que llevaba días en la casa de Elon Musk viviendo “un episodio real” de la película Get Out. Según dijo, había viajado a Los Ángeles para hacer una canción con la cantante Grimes, pero esta no le había hecho caso en todo el fin de semana. En lugar de ponerse a trabajar con Banks, Grimes se dedicó a “mimar a su novio” Elon Musk porque había sido tan “estúpido” como para tuitear mientras iba colocado con LSD.

Banks se refería, a todas luces, al tuit en el que Elon Musk hizo públicas sus intenciones de convertir Tesla en una empresa privada cuando la acción alcanzara el precio de 420 dólares (el 420 es un número significativo en la cultura del cannabis). Las acciones de Tesla se han desplomado desde aquel tuit y algunos inversores han pedido a la junta la cabeza de su fundador.

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En cualquier caso, Tesla negó la historia de Azealia Banks y Musk dijo a Gizmodo que no conocía a la rapera. Más tarde, aclaró que la había visto en su casa a diez metros de donde él se encontraba, pero aseguró que había sido “literalmente la única vez que sus ojos se posaron sobre ella”. El New York Times confirmó además que Banks había sido invitada por Grimes.

La excusa oficial era la canción, pero Azealia Banks sospecha que las intenciones ocultas de Musk y Grimes eran hacer un trío con ella, pues la invitaron a quedarse con la condición de no traer a su novio. A Banks, aparentemente, no le caen bien ni uno ni otro. Según dijo en Instagram, “a Musk le convendría contratar a una prostituta” porque Grimes va por ahí “contándolo todo” sobre él. La rapera añadió que Musk solo empezó a salir con la “yonqui” de Grimes porque necesitaba una cita para la MET Gala con la que “esconder su polla encogida de [su expareja] Amber Heard”. En palabras de Banks, el empresario solo es un macho beta que se ha puesto implantes de pelo para convencerse a sí mismo de que es un macho alfa.

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Una semana después de aquello, Musk dejó de seguir a Grimes en las redes sociales y surgió el rumor de que habían roto. Eso no impidió que Azealia Banks siguiera exponiendo los supuestos trapos sucios de la pareja a través de Instagram Stories. En una nueva historia de Instagram, la rapera aseguró que Musk le había pinchado el teléfono y aprovechó para hacer pública una supuesta conversación en la que Grimes habla de la “enorme polla” y el “acento falso” de su novio. También menciona que “los rusos” quieren matar a Elon y que Musk dirige la mensajería cifrada de Signal.

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Cuando parecía que la historia no podía dar más de sí, anoche todo se complicó un poco más. Por un lado, Banks publicó en Instagram que el abogado de Musk le había quitado su teléfono (algo que Musk negó). Por otro, Musk borró su perfil de Instagram (en el que tenía más de ocho millones de seguidores) y argumentó que no le gustaba la plataforma.

En general, la historia de Banks suena inventada, pero el unfollow de Elon a su (¿ex?) novia y la confirmación de que la rapera estuvo en su casa han hecho que muchos duden de la versión del empresario. Todo este extraño escándalo se suma a la entrevista del New York Times en la que Musk afirmó que 2018 está siendo el año más duro de su carrera y desmintió algunas acusaciones como que había publicado el tuit de los $420 estando colocado. “La marihuana es mala para la productividad”, explicó.