El sábado al mediodía, los residentes del noreste de Massachusetts y el sureste de New Hampshire escucharon algo que no esperaban: una serie de estruendos que hicieron vibrar las paredes de sus casas. En redes sociales se dispararon las publicaciones: personas preguntando si había habido una explosión, un accidente industrial o algo peor. La respuesta llegó horas después desde la NASA: había sido un meteoro, viajando a más de 120.000 kilómetros por hora, que se desintegró en la atmósfera con la fuerza de 300 toneladas de TNT.
Qué ocurrió y cuándo
El evento ocurrió el 30 de mayo de 2026 a las 14:06 hora local (18:06 GMT). La bola de fuego se desintegró sobre el noreste de Massachusetts y el sureste de New Hampshire, según confirmó Jennifer Dooren, subdirectora de prensa de la NASA, en un comunicado oficial. El meteoro viajaba a más de 120.000 kilómetros por hora cuando se desintegró a una altitud de más de 60 kilómetros sobre la superficie terrestre.
«Esta bola de fuego no estuvo asociada a ninguna lluvia de meteoros actualmente activa, pero era un objeto natural y no la reentrada de desechos espaciales ni de un satélite», declaró Dooren. «Se estima que la energía liberada en la desintegración fue equivalente a unas 300 toneladas de TNT, lo que explica los fuertes estruendos».
Por qué las casas temblaron sin que hubiera ningún impacto en tierra
La mayoría de los meteoros se desintegran completamente en la atmósfera sin llegar a impactar el suelo. En este caso, la desintegración ocurrió a 60 kilómetros de altura —mucho más arriba que cualquier avión comercial—, pero la energía liberada fue suficiente para generar una onda de presión que viajó hacia la superficie y se manifestó como una serie de detonaciones audibles en un radio amplio.
Tal como reporta DW en su cobertura del evento, los residentes de la zona reportaron que los estruendos fueron tan potentes que algunas casas temblaron. Ese tipo de vibración es compatible con la onda de choque generada por una explosión en la alta atmósfera: aunque el origen esté a decenas de kilómetros de altura, la onda de presión puede llegar al suelo con suficiente intensidad para sentirse físicamente. El fenómeno es similar al que ocurrió con el meteoro de Chelyabinsk en Rusia en 2013, aunque aquel fue considerablemente más energético.
300 toneladas de TNT: cómo se mide la energía de un meteoro
La energía de los meteoros se expresa frecuentemente en toneladas de TNT como referencia comparativa. 300 toneladas de TNT equivalen aproximadamente a 1,25 terajulios de energía —una cifra significativa para un objeto que se desintegró completamente en la atmósfera, pero que está dentro del rango de los eventos que ocurren varias veces por año en distintas partes del mundo, aunque habitualmente sobre océanos o zonas despobladas donde nadie los escucha.
Para contexto: el meteoro de Chelyabinsk de 2013, que rompió miles de ventanas en el Ural ruso e hirió a más de 1.500 personas por los fragmentos de vidrio, liberó una energía equivalente a unas 500.000 toneladas de TNT —más de 1.600 veces más potente que el evento de Massachusetts. El de este sábado es un evento de escala moderada que, por razones de densidad de población y redes sociales, tuvo una repercusión inusual.
No hay fragmentos en tierra: por qué es poco probable encontrar meteoritos
La completa desintegración del objeto a 60 kilómetros de altitud sugiere que el meteoro era relativamente pequeño —probablemente de menos de un metro de diámetro en su estado original— y que la fricción con la atmósfera lo pulverizó antes de que ningún fragmento pudiera alcanzar el suelo. Las posibilidades de encontrar meteoritos en la zona son mínimas. Si quedó algún material, estaría en forma de polvo cósmico disperso en un área extensa, no en fragmentos recuperables.