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Imagina que estás en tu casa y de repente comienzas a sentir un extraño cosquilleo en el interior de tu cuerpo. Unos minutos más tarde, ese cosquilleo cambia a algo más serio: hay algo dentro que se está arrastrando por todas partes. Esta escena propia de una película de terror le ocurre a mucha gente.

Se denomina delirio de parasitosis, cuando los pacientes que la sufren tienen la convicción fija de que su piel está infestada de parásitos, aunque no haya evidencia clínica para ello. Un término creado por Karl Ekbom en 1938 que pasa por ser un tipo de alucinosis orgánica, una perturbación de conciencia con alucinaciones acústicas u ópticas entrando una y otra vez.

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Ahora, un nuevo estudio sugiere que esta pesadilla es mucho más común de lo que pensamos. En lo que se cree que es el primer análisis poblacional del delirio de parasitosis, los investigadores de la Clínica Mayo examinaron sobre una base de datos que recopila más de tres décadas de registros médicos de los residentes del condado de Olmsted, en Minnesota.

Desde 1976 hasta 2010, los registros identificaron 35 casos individuales. A partir de esos datos, y según los cálculos del equipo, aproximadamente 27 de cada 100.000 personas solo en Estados Unidos podrían experimentarlo.

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Dicho de otra forma, podría haber casi 90.000 casos en Estados Unidos en este momento, dado el tamaño de la población actual. Según el investigador y miembro del equipo, Mark Davis, el hecho de que muchas personas puedan estar experimentando el delirio es muy preocupante:

Pensemos en la gravedad de lo que sienten los pacientes. Es como si los extraterrestres hubieran infectado tu piel.

Al parecer, las sensaciones físicas del delirio muchas veces se remontan a otras condiciones de salud, y pueden volverse tan molestas y persistentes que los pacientes se obsesionan con los ‘insectos’ responsables de ellos. Según explica a National Geographic la entomóloga Gale Ridge:

Existe esta ansiedad que prevalece sobre los artrópodos. Entonces, cuando las personas creen que las han mordido, naturalmente lo hacen de manera predeterminada. Es casi instintivo.

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Una vez que los pacientes experimentan el delirio, normalmente presentan “evidencias” físicas a los médicos: costras, pequeñas heridas u otras muestras que creen que son indicativas de la infección (realidad es solo piel o heridas que se hicieron creyendo que tenían los parásitos). Además, los pacientes pueden llegar a tomar medidas extremas para deshacerse de los insectos, rasgándose la piel, o bañándose en químicos dañinos para matar a las plagas imaginarias.

Por cierto, Ridge estima que ve alrededor de 200 de estos casos al año, mientras que otra investigadora de insectos, Nancy Hinkle, de la Universidad de Georgia, dice que tales investigaciones suponen aproximadamente el 20% de su trabajo. [Science Alert]