Para tu siguiente truco necesitar√°s etanol, sal de sodio y una farola concreta del alumbrado p√ļblico. El resultado es una llama de color negro tan extra√Īa que parece un efecto especial de cine, pero no lo es. Se trata de pura qu√≠mica y este v√≠deo de The Royal Institution¬†lo explica maravillosamente.

Si disolvemos sal en etanol y lo rociamos sobre una llama, lo que tendremos es una espectacular llamarada naranja oscuro. La razón de ese color es que los cristales de sodio al arder generan luz con esa longitud de onda concreta. Si nos vamos a la escala atómica, lo que ocurre es que los electrones que rodean el átomo de sodio incrementan su energía al calentarse. Cuando se enfrían, vuelven a su estado normal y liberan la energía sobrante en forma de un fotón emitido en longitudes de onda que nuestros ojos perciben como color naranja.

Sin embargo, si hacemos la misma prueba bajo una l√°mpara de sodio como las que iluminan muchos parques y calles, la llama deja de ser naranja y sus ribetes se vuelven tan oscuros que casi parece negros a simple vista. ¬ŅC√≥mo es posible?

Las lamparas de sodio se componen de tubos en los que hay sodio a baja presión. Al calentarse, los átomos de sodio emiten fotones en la misma longitud de onda anaranjada. Es el mismo efecto que la llama con sales de sodio pero contenido dentro de un tubo de cristal.

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Lo que ocurre es que los electrones en los átomos de sodio no solo emiten fotones en longitudes de onda de unos 589 nanómetros. También absorben fotones en esa misma frecuencia. Cuando encendemos una luz de sodio,m esta emite fotones en una longitud de onda que son absorbidos por las partículas de sodio en la llama. A resultas de ello, la llama aparece oscura a simple vista, casi negra. [vía The Royal Institution]