Saltar al contenido
Ciencia

Recuperó la capacidad de sentir alegría después de décadas, gracias a la estimulación cerebral

El hombre de 44 años tenía depresión severa resistente a tratamiento, y ya había intentado 20 terapias diferentes.
Por Natalia Mesa Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (1)

Un hombre que vivió con depresión severa resistente a tratamientos durante más de 30 años ahora está en remisión, gracias a un nuevo método de estimulación cerebral que apunta a áreas selectivas de su cerebro.

Dijo que por primera vez en décadas pudo sentir alegría, después de todos esos años. “Lloraba y decía: ‘no estoy triste, sino alegre y no sé qué hacer con estas emociones’”, le dijo a Gizmodo el autor principal del estudio Ziad Nahas, psiquiatra y profesor en la Universidad de Minnesota.

Nahas y su equipo de investigadores, de varias universidades, desarrollaron un método personalizado para implantar electrodos y enviar precisas señales eléctricas débiles a las áreas que se cree intervienen en la depresión. Al sintonizar esta estimulación según lo que va indicando el paciente, este tratamiento logró aliviar sus síntomas durante dos años al menos. Los hallazgos se detallan en el trabajo subido al servidor pre-revisión PsyArXiv.

Depresión resistente a tratamiento

El único participante de este estudio había contactado con los investigadores mientras reclutaban pacientes para un nuevo ensayo clínico. En ese momento, había estado viviendo con depresión resistente a tratamiento durante tres décadas, ya que a los 13 años había sido hospitalizado por primera vez. Desde entonces pasó por muchas hospitalizaciones e intentó decenas de tratamientos junto con psicoterapia intensiva. También intentó suicidarse tres veces. 

La depresión resistente a tratamiento es una forma común del desorden depresivo mayor que no mejora significativamente tras al menos dos intentos de tratamiento convencional, como medicación o terapia. En estos casos la terapia electroconvulsiva (ECT, sus siglas en inglés) que estimula el cerebro con débiles corrientes eléctricas, a menudo se considera el siguiente paso. Aunque la ECT se ha utilizado durante décadas y puede ser efectiva en algunos pacientes, en otros no resulta exitosa.

En el caso de este paciente la estimulación cerebral había fracasado antes, sin aliviar sus síntomas. Había pasado por dos tratamientos de terapia de estimulación electroconvulsiva. La primera fue moderadamente efectiva, pero la segunda no lo había aliviado.

El problema reside en que la mayoría de los estudios de ECT estimulan áreas específicas del cerebro basándose en un atlas cerebral estándar, le explicó a Gizmodo Damien Fair, neurocientífico y profesor de la Universidad de Minnesota, que también fue uno de los autores de este trabajo. Eso significa que muchas veces los investigadores no saben exactamente qué área están estimulando ya que el cerebro de cada persona es diferente. “Es como un talle único”, dijo Fair. 

A medida

Ante su caso el equipo desarrolló un método de estimulación personalizado para su cerebro. Primero usaron resonancias magnéticas funcionales para mapear los límites de las redes cerebrales ya vinculadas a la depresión. Eso reveló que la red de saliencia, que procesa los estímulos externos, era cuatro veces mayor que en personas sin depresión, lo que potencialmente contribuía a sus síntomas, afirmó Fair.

Luego los investigadores implantaron quirúrgicamente cuatro clústeres de electrodos en su cerebro sobre los límites de esas redes. Unos días después empezaron a enviar señales eléctricas a cada una de las cuatro redes, individualmente.

Al estimular la red de modo por defecto, un grupo de regiones vinculadas a los procesos internos del pensamiento, el paciente comenzó a sentir alegría. Nahas llamó de inmediato a Fair, quien recuerda: “Me dijo: ‘No lo creerías. Estimulamos la red por defecto y el participante está llorando de alegría’”.

La estimulación de la red de modo de acción, que tiene que ver con la planificación, y la red de saliencia, hizo que el hombre informara sentir calma. La estimulación de la red frontoparietal, que tiene que ver con la toma de decisiones, dio como resultado mejor concentración.

En los seis meses siguientes el hombre recibió estimulación eléctrica en las diversas redes cerebrales todos los días durante 1 minuto, cada 5 minutos. Los investigadores siguieron ajustando la configuración de la estimulación cada mes, usando un método estadístico que incorporaba día a día lo que informaba sentir el paciente.

A las siete semanas después de la cirugía el participante ya no tenía pensamientos suicidas. A los seis meses sus síntomas habían mejorado significativamente. A los nueve meses estaba en plena remisión. Y esa remisión duró dos años, hasta ahora.

“El PACE es único, y combina la estimulación muy precisa e individualizada de muchas redes, sintonizando los parámetros para que el paciente tenga los mejores beneficios”, dijo Nahas.

El equipo ya ha implantado electrodos en un segundo participante, y pronto lo hará con un tercero. En última instancia apuntan a llevar a cabo un ensayo clínico doble ciego.

Nahas recibió hace poco un e-mail del participante original, que había iniciado un viaje de vacaciones con su familia y disfrutaba del viaje. “En psiquiatría no tenemos curas”, dijo Nahas “pero probablemente esto sea lo más cercano que hayamos logrado”.

Compartir esta historia

Artículos relacionados