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Ciencia

Redescubren un extraño insecto de 324 millones de años que tenía 24 patas

Un fósil encontrado en Texas y malinterpretado durante décadas resultó pertenecer a un extraño insecto primitivo con 24 extremidades. Bautizado como Chosha praecursor, vivió hace unos 324 millones de años y su anatomía sugiere que los primeros insectos atravesaron una larga etapa semiacuática antes de conquistar definitivamente la tierra firme.
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Seis patas parecen una característica inseparable de cualquier insecto. Desde una diminuta hormiga hasta una mariposa, todos los representantes actuales comparten ese diseño corporal. Sin embargo, hace cientos de millones de años, algunos de sus primeros parientes eran muy diferentes.

Un fósil procedente del oeste de Texas acaba de revelar uno de los ejemplos más extraños conocidos. La criatura, denominada Chosha praecursor, vivió durante el Carbonífero, hace aproximadamente 324 millones de años, y presentaba nada menos que 24 extremidades.

El ejemplar había sido recogido en 1985 en la Formación Tesnus y durante décadas fue interpretado como un juvenil del crustáceo Tesnusocaris goldichi. Su verdadera identidad comenzó a surgir cuando los investigadores volvieron a examinarlo utilizando técnicas fotográficas capaces de revelar detalles difíciles de distinguir a simple vista. Las imágenes con luz polarizada mostraron que el pequeño animal poseía características propias de los insectos, entre ellas antenas, estructuras reproductoras y las tres parejas de patas situadas en el tórax que todavía encontramos en los insectos modernos.

Pero había algo extraordinario en su abdomen.

Redescubren un extraño insecto de 324 millones de años que tenía 24 patas
© Lost World Archives – Youtube.

Tenía 18 apéndices adicionales

Además de sus seis patas principales, Chosha conservaba nueve pares de apéndices abdominales, hasta alcanzar un total de 24 extremidades. Algunos de los posteriores estaban ensanchados y tenían una forma similar a pequeñas paletas.

Esta combinación llevó a los científicos a situarlo cerca de las primeras ramas evolutivas de los insectos. Y esas “paletas” podrían esconder una pista todavía más importante: posiblemente servían para desplazarse o respirar dentro del agua.

La anatomía de Chosha sugiere así que algunos de los primeros insectos pudieron llevar una existencia semiacuática, desplazándose entre ambientes acuáticos y terrestres antes de que sus descendientes se adaptaran completamente a vivir sobre tierra firme. Esta posibilidad modifica la imagen tradicional de cómo ocurrió una de las grandes transiciones evolutivas de los artrópodos.

En lugar de abandonar el agua repentinamente y adoptar enseguida el cuerpo típico de los insectos actuales, sus antepasados pudieron atravesar durante millones de años una etapa intermedia en la que conservaron estructuras heredadas de organismos acuáticos. Con el tiempo, aquellos apéndices abdominales habrían sido reducidos o transformados, mientras las tres parejas de patas torácicas terminaron convirtiéndose en el diseño dominante que caracteriza a los insectos actuales.

Redescubren un extraño insecto de 324 millones de años que tenía 24 patas
© Lost World Archives – Youtube.

Una pieza en un enorme vacío evolutivo

El descubrimiento también resulta importante porque existe un gran hueco en el registro fósil de los primeros insectos. Los análisis genéticos indican que los hexápodos comenzaron a diversificarse mucho antes de que aparezca una abundancia clara de fósiles de insectos. Entre ambos registros existe un intervalo de decenas de millones de años que los científicos todavía intentan reconstruir.

Para investigar ese periodo, el equipo no estudió solamente a Chosha. También revisó otros fósiles paleozoicos encontrados en Escocia y en los famosos depósitos de Mazon Creek, en Illinois.

En conjunto, esos especímenes muestran que los primeros insectos sin alas tuvieron cuerpos mucho más variados de lo que podría suponerse observando únicamente a las especies actuales.

El pequeño fósil de Texas ofrece así una ventana excepcional hacia una época en la que el diseño corporal de los insectos todavía estaba experimentando enormes transformaciones.

Hoy forman el grupo animal con mayor diversidad de especies conocida y ocupan prácticamente todos los ecosistemas terrestres. Pero mucho antes de alcanzar ese éxito, algunos de sus primeros representantes pudieron nadar y caminar utilizando muchas más patas de las que jamás asociaríamos con un insecto.

 

 

Fuente: Muy Interesante.

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