Los robots submarinos pueden pasar horas explorando las profundidades del océano de manera autónoma, pero recuperar estos enormes vehículos al terminar una misión sigue siendo una de las operaciones más complejas. Ahora, una compañía estadounidense afirma haber conseguido automatizar también ese último paso.
Impossible Metals realizó frente a Halifax, en Nueva Escocia, Canadá, una demostración con su vehículo submarino Eureka II, que consiguió encontrar el barco situado en la superficie, aproximarse hasta él y engancharse a un sistema de recuperación sin necesidad de que una persona controlara sus movimientos.
El avance resulta especialmente importante porque recuperar un robot en mar abierto es mucho más difícil que simplemente hacerlo regresar a unas coordenadas determinadas. El oleaje mueve constantemente el barco, mientras las corrientes desplazan al vehículo bajo el agua, por lo que ambos deben alinearse con suficiente precisión para realizar el enganche.
Para resolver el problema, la empresa desarrolló un sistema denominado SmartHook, pensado específicamente para automatizar la captura de estos vehículos submarinos.

Así consigue regresar solo al barco
El proceso comienza incluso antes de que el Eureka II pueda ver la embarcación.
Mientras se encuentra bajo el agua, el robot utiliza sistemas de posicionamiento acústico para determinar dónde está el barco y navegar hacia él. Cuando alcanza una distancia suficientemente cercana, entran en funcionamiento las cámaras y los sistemas de visión artificial. Estos permiten reconocer marcadores visuales y calcular continuamente la posición relativa entre el robot y el mecanismo de recuperación.
El Eureka II puede entonces corregir sus movimientos hasta situarse en el punto adecuado para el enganche. Una vez alineado, el SmartHook asegura el vehículo y comienza el proceso para llevarlo nuevamente hasta la superficie y después a la cubierta.
Todo esto ocurrió sin que un operador tuviera que dirigir manualmente al robot durante la maniobra. La tecnología podría parecer un detalle dentro de una misión submarina, pero precisamente la recuperación es uno de los principales obstáculos para realizar operaciones autónomas de manera repetitiva.
Cada vez que un vehículo necesita ayuda humana para regresar al barco se requiere personal, coordinación y tiempo de espera. Automatizar el procedimiento permitiría lanzar, recuperar y volver a desplegar robots con mucha mayor frecuencia.
Un robot diseñado para trabajar en las profundidades
El Eureka II forma parte de una familia de vehículos desarrollados por Impossible Metals para operar sobre el fondo oceánico. El robot mide aproximadamente 3,2 metros de largo y pesa cerca de cuatro toneladas. Además, cuenta con varios brazos robóticos diseñados para recoger individualmente nódulos minerales del fondo marino y utiliza sensores, navegación autónoma y sistemas de visión para desplazarse y trabajar bajo el agua.
La compañía pretende desarrollar flotas capaces de realizar estas operaciones con una intervención humana cada vez menor.
La demostración de Halifax representa así algo más que conseguir que un robot encuentre su barco. Si estos vehículos pueden descender, ejecutar su misión y regresar de manera autónoma, las expediciones submarinas podrían pasar de operaciones aisladas y costosas a ciclos mucho más frecuentes y repetibles.
Y ese último viaje desde las profundidades hasta la cubierta del barco podría ser una de las piezas que faltaban para lograrlo.