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Resulta que una reliquia del motín del té de Boston que se exhibe desde hace décadas en un museo no es lo que decían que era

No pierde valor por eso el artefacto exhibido, pero la historia que está detrás es muy distinta a lo que se pensaba.
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Desde 1987, en Boston, en la Old South Meeting House se exhibe una etiqueta de un cofre de té de China, y desde hace décadas los historiadores y otros expertos supusieron que la etiqueta provenía de 1773, la época del motín del té de Boston. Pero no es así.

Un nuevo análisis sugiere que la etiqueta es de la década de 1860 o 1870, un siglo después del famoso suceso de la historia de los Estados Unidos. Tristan Brown, historiador del MIT (Massachusetts Institute of Technology) llevó a cabo un análisis lingüístico y de archivos del artefacto y publicó los resultados en American Historical Review. Según Brown, los estudios anteriores cometieron un error con el texto chino, y además de corregir la antigüedad de la etiqueta Brown encontró que su significado histórico estaba en otro lugar: el registro del comercio entre China y la América de ese entonces.

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© W.D. Cooper via Wikimedia Commons

“El descubrimiento no le resta valor a la etiqueta, sino que reemplaza una historia con otra que es más rica”, le dijo a Gizmodo Brown en un email. “Esa historia es más amplia, sobre cómo la memoria revolucionaria se construye por medio de objetos cuyas propias historias se extienden por todo el planeta, y espero que este trabajo aporte a las conversaciones sobre la historia, la cultura material y la identidad de EE.UU.”.

Sorpresa de cumpleaños

Brown es experto en historia china y empezó a estudiar la etiqueta como parte de una iniciativa de American Historical Review en conmemoración del aniversario número 250 de los Estados Unidos. Sus objetivos eran establecer la proveniencia de la etiqueta y brindar una lectura del texto chino que tenía impreso. Brown le explicó a MIT News que los análisis anteriores del Museo Británico y la Universidad de Harvard no habían confirmado que la etiqueta fuera una reliquia del motín del té, sino que no habían descartado esa posibilidad.

“Yo creía que era cierto ya que los anteriores análisis no habían llegado a la conclusión definitiva de que no fuera del motín del té de Boston”, le dijo Brown a MIT News. “Francamente, resultaba difícil imaginar que una familia estadounidenses sin vínculos con China tuviera una etiqueta escrita en chino formal, con la lista precisa de los tés que se comercializaban en la región”.

Cambio de perspectiva

Para el estudio Brown se puso en contacto con descendientes de Thomas Wells, quien había donado la etiqueta a la Old South Meeting House en 1987. Al analizar el texto vio que la etiqueta estaba escrita en cantonés y no en mandarín, que es el idioma oficial de China que los equipos anteriores habían utilizado para descifrar lo escrito.

Cuando Brown analizó la etiqueta en chino can tonés, todo empezó a verse con mayor claridad. Encontró “Smith, Archer & Co.”, una firma con sede en Nueva York que había comerciado con Asia oriental en la última mitad del siglo XIX. Al final de la etiqueta la firma indica:

“Respetuosamente inscripto por Yuan Tianbo, propietario de la tienda de té de Smith, Archer & Co.”, según indica su trabajo. Con el estudio de los archivos encontró un mercader cantonés en actividad en Yokohama, Japón, de la década de 1860 y que llevaba ese nombre.

“Fue ese momento en el que cambió toda la historia. Al poder datar la etiqueta, finalmente supimos dónde mirar”, le dijo Brown al MIT News.

Conmemoración

En estrecha colaboración con la familia Wells, Brown rastreó la historia de la etiqueta a un tal John Milton Wells, cuyos registros indicaban que era importador de tés de Asia oriental. Probablemente fue en esa época que llegó la etiqueta a la colección de la familia Wells, explicó. La historia de que la etiqueta era una reliquia de la revolución estadounidense apareció por primera vez en un periódico local de principios de la década de 1900. Brown propone que por las celebraciones del centenario de la historia de EE.UU., en la década de 1870 las familias estadounidense empezaron a poner su énfasis en sus conexiones con las raíces de la nación.

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© Brown et al., 2026

“Lo que sinceramente me convence más es que la historia real resulta más interesante que la leyenda a la que reemplaza”, le dijo Brown a Gizmodo. John Milton Wells era “un auténtico estadounidense original, descendiente de un herrero de Boston que fue rumbo al oeste durante la Fiebre del Oro, que no se hizo rico, que volvió a Michigan y se ganó la vida vendiendo tés importados de Asia en su tienda llamada ‘California Tea Store’”.

“Esa es una historia de ingenio estadounidense de la expansión hacia el oeste, de comercio transpacífico, y de lo que sucedió en realidad”, añadió.

Inesperado pero igualmente importante

Brown destacó que el descubrimiento representa un significado histórico diferente, que no desvaloriza al artefacto. Aunque no formara parte del motín del té de Boston, el registro histórico de su viaje desde una red comercial de Asia oriental hasta un museo de Boston muestra la rica historia de EE.UU. y su conexión con el mundo.

Los resultados también reflejan las crecientes oportunidades que hay en la investigación histórica gracias a las grandes bases de datos que han sido digitalizadas y conectan miles de registros, no sólo libros sino también cosas como recibos o directorios comerciales, y que hoy la ciencia puede usar como recurso para seguir estudiando con nuevos ojos. También destaca la importancia de considerar lenguas chinas diferentes para estudiar la extendida influencia de la cultura china en la historia.

«En conjunto estos desarrollos hicieron que fuera posible identificar el nombre de una compañía que estaba oculto a simple vista en una etiqueta durante más de un siglo”, le dijo Brown a Gizmodo. “Sospecho que hay muchos descubrimientos más esperándonos allí fuera, que serán posibles a medida que se sigan desarrollando este tipo de herramientas”, añadió.

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