La ciencia propone que hay una nueva fuente de combustible para la potencial vida extraterrestre en Europa: elementos radiactivos que salen de las rocas y fluyen al océano de esa luna, donde podría generarse energía que brinde soporte a organismos vivos.
La investigación se presentó en la reunión anual de la American Geophysical Union en Nueva Orleans y presenta un nuevo modelo del potencial para la vida en la helada luna de Júpiter. Es un modelo que sugiere que las rocas, en lugar del calor interno de la luna, podrían ser la razón de la potencial habitabilidad de Europa.
La misión Europa Clipper de la NASA, que se lanzó en 2024, podría probar esta teoría cuando llegue al sistema de Júpiter en 2030.
Como en el planeta Tierra
Ngoc Tuan Truong, científico planetario del Centero de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, se inspiró en los hábitats extremos de la Tierra para desarrollar esta nueva teoría, según indica Science. En la Tierra, los organismos diminutos que hay en el lecho de los océanos dependen de reacciones químicas en lugar de obtener energía a partir de la luz solar. El proceso se conoce como quimiosíntesis y podría darse también en la luna de Júpiter.
Europa tiene un enorme océano de agua salada debajo de su capa de hielo, con más del doble de la cantidad de agua que tienen todos los océanos de la Tierra en su conjunto. La presencia de toda esa agua, ingrediente clave para la vida, ha hecho que Europa sea un excelente objetivo para la búsqueda de la habitabilidad fuera de nuestro planeta.
A diferencia de sus lunas vecinas Ganímedes y Calixto, el océano de Europa probablemente esté en contacto directo con las rocas calientes del fondo del mar, según la NASA. Si el material radiactivo surge desde esas rocas, su descomposición natural liberaría calor y descompondría las moléculas de agua en iones de hidrógeno y oxígeno. La vida microbiana podría entonces alimentarse de la energía de esos iones para su sostén, según sugiere este nuevo trabajo.
Almuerzo radiactivo
Truon y un equipo de investigadores desarrollaron modelos de concentración de tres isótopos radiactivos hallados en el océano de Europa: uranio-235, uranio-238 y potasio. Luego calcularon la cantidad de iones que liberaría la descomposición de esos isótopos y hallaron que basta como sostén de la vida ya que podía alimentar a unos 1 sextillones de celular, o la biomasa de 1.000 ballenas azules.
La ciencia ya había supuesto anteriormente que el interior rocoso de Europa producía calor suficiente como para servir de sustento a la vida. Pero un trabajo reciente reveló que la costra de hielo de esa luna es mucho más gruesa de lo que se creía, con lo que es improbable que el planeta produzca suficiente calor interno como para que evolucione la vida. Los elementos radiactivos brindan una explicación alternativa al modo en que Europa podría producir energía como sostén de formar primordiales de vida.