En 2015, Pan (Viaje a Nunca Jamás) llegó a los cines con la intención de reinventar uno de los relatos más conocidos de la literatura fantástica. Sin embargo, la película terminó generando más polémica que entusiasmo. Una década después, el proyecto sigue siendo recordado no solo por su fracaso, sino por una decisión de casting que marcó la carrera de Rooney Mara y abrió un debate necesario en Hollywood.
Una precuela ambiciosa… y muy cuestionada
Dirigida por Joe Wright, Pan (Viaje a Nunca Jamás) pretendía contar los orígenes de Peter Pan con una gran superproducción. Levi Miller interpretaba al joven Peter, Hugh Jackman daba vida a Barbanegra y Garrett Hedlund asumía el papel del joven Garfio.
El problema surgió con el fichaje de Rooney Mara como Tiger Lily, un personaje que en la obra original de J. M. Barrie (publicada en 1911) es una joven indígena americana y que tradicionalmente se había representado así en adaptaciones anteriores.
La polémica del whitewashing
La elección de Mara fue acusada de whitewashing, término utilizado cuando actores blancos interpretan personajes que pertenecen a minorías étnicas. La crítica fue inmediata y especialmente dura, convirtiendo a Pan en uno de los ejemplos más citados de este problema en el cine comercial de la década pasada.
Tiger Lily joins Peter in the battle for Neverland. See #PanMovie in 3D now playing. https://t.co/4oMqugs0dM pic.twitter.com/EO5h2OHdv9
— PAN (@panmovie) October 19, 2015
A diferencia de otros casos, Mara no tardó en posicionarse públicamente.
«Odio estar en este lado de la conversación»
En 2016, apenas un año después del estreno, la actriz habló con franqueza en una entrevista con The Telegraph:
«Hubo dos momentos distintos: cuando se anunció mi fichaje y la reacción a eso, y luego la reacción cuando se estrenó la película».
Mara fue clara sobre su incomodidad:
«Odio, odio, odio estar en ese lado de la conversación sobre el whitewashing. No quiero volver a estar ahí nunca más. Entiendo por qué la gente estaba molesta y frustrada».
La actriz incluso cuestionó el planteamiento global del reparto:
«¿Creo que los cuatro personajes principales deberían haber sido blancos, rubios y de ojos azules? No. Creo que debería haber habido diversidad en algún lugar».
La intención artística… y el error
Ese mismo año, Mara también abordó la polémica en Deadline, intentando contextualizar la decisión creativa del director:
«El deseo de Joe era convertir a los nativos en una mezcla de culturas y pueblos indígenas diferentes, hacerlos gente del mundo, nativos del planeta Tierra. Me pareció una intención hermosa».
Sin embargo, reconoció sin matices el problema de fondo:
«Dicho esto, entiendo el enfado por el blanqueamiento. Lo entiendo completamente y estoy de acuerdo».
‘Pan’ movie’s Tiger Lily: white but packed with girl power http://t.co/RmiwBfIpJH pic.twitter.com/rS8xtNfoXM
— GMA Integrated News (@gmanews) September 25, 2015
Un fracaso que amplificó la crítica
Más allá de la controversia, Pan tampoco funcionó ni entre la crítica ni en taquilla. Con un 27 % en Rotten Tomatoes y un presupuesto estimado de 150 millones de dólares, la película solo recaudó 128,9 millones a nivel mundial, convirtiéndose en un sonoro fracaso comercial.
Ese contexto hizo que la polémica del whitewashing adquiriera todavía más peso, al no verse compensada por el éxito artístico o económico del filme.
Una lección que Hollywood tardó en aprender
Diez años después, el caso de Pan y Rooney Mara sigue citándose como un punto de inflexión en la conversación sobre representación en el cine. La propia actriz ha demostrado con sus palabras y elecciones posteriores una mayor conciencia sobre el impacto de estas decisiones.
Su arrepentimiento público, poco habitual en aquel momento, ayudó a visibilizar un debate que hoy es central en la industria. Un recordatorio de que las historias de fantasía también tienen consecuencias muy reales.
Fuente: SensaCine.