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Ciencia

Rumanía desentierra un tesoro de la Edad del Hierro. Cuatro anillos de oro que podrían ser la primera evidencia de dinero en efectivo en Europa

El hallazgo en Brașov, al pie de los Cárpatos, revela un sofisticado trabajo de orfebrería del siglo X a.C. Más que simples adornos, los anillos pudieron representar una unidad de valor utilizada para el intercambio, anticipando el concepto de moneda siglos antes de su invención.
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En 2014, un buscador aficionado encontró cuatro anillos de oro en una zona boscosa cercana a Brașov, en el centro de Rumanía. Lo que parecía un pequeño tesoro personal se convirtió en una de las claves más intrigantes de la Primera Edad del Hierro europea.

Los objetos, datados en torno al siglo X a.C., pertenecen al tipo Brăduț, una categoría de joyería propia de las comunidades del Hallstatt B1, el periodo que marcó el tránsito hacia las primeras culturas metalúrgicas complejas del continente.

El descubrimiento fue estudiado por el arqueólogo Florin Motei, del Museo de Historia del Condado de Brașov, quien determinó que las piezas fueron elaboradas con oro de alta pureza —casi un 90 %— y decoradas con un patrón de incisiones paralelas tan minucioso que solo podía lograrse con herramientas especializadas.

Los anillos de Brăduț: símbolos, joyas o dinero

Descubren en Rumanía anillos de oro de 3.000 años que podrían ser la primera evidencia de dinero en Europa.
© Florin Moței.

A primera vista, los cuatro anillos parecen formar parte de un collar o brazalete de prestigio, pero su función sigue siendo un misterio. En su estudio, cuenta La Brújula Verde, Motei recuerda que el arqueólogo Vasile Pârvan ya había sugerido hace un siglo que estos anillos podrían haber sido “anillos-dinero”, una suerte de moneda primitiva utilizada antes de la invención de las acuñaciones metálicas.

Los investigadores han hallado conjuntos similares —a veces unidos por cadenas o agrupados por tamaños— en distintos puntos de Transilvania y el oeste de Rumanía, lo que sugiere un sistema de estandarización del valor. Otros expertos, sin embargo, creen que pudieron cumplir una función dual: ornamento y símbolo de riqueza. Se habrían usado colgados del cuello, la cintura o incluso cosidos a las vestimentas de élite, como una señal visible de estatus.

Un oro trabajado con precisión milimétrica

Descubren en Rumanía anillos de oro de 3.000 años que podrían ser la primera evidencia de dinero en Europa.
© Dan Gridean / Mihaela Cioc.

Los análisis de laboratorio revelan que los anillos fueron fundidos en moldes abiertos —posiblemente de arena o piedra— y luego martillados y doblados en caliente para darles su forma final. El oro se mezcló con pequeñas proporciones de plata y cobre, una aleación que ofrecía resistencia sin alterar el brillo.

El peso total del conjunto es de 7,19 gramos, lo que los convierte en piezas ligeras pero valiosas. Su decoración, compuesta por incisiones circulares y oblicuas, sigue un patrón casi matemático que recuerda a la orfebrería de otras culturas indoeuropeas de la época.

Estos detalles técnicos no solo hablan de habilidad artesanal, sino también de conocimiento metalúrgico avanzado, una evidencia de que las comunidades carpatinas dominaban técnicas que anticipaban la refinación y la fundición controlada siglos antes de la era clásica.

El oro como lenguaje social

Hasta ahora se conocen seis hallazgos de anillos tipo Brăduț en toda Rumanía. Desde el conjunto de Apoldu de Sus, con dieciocho piezas enlazadas, hasta el de Tăuteu, descubierto por un niño en 1934, todos comparten una distribución geográfica que apunta al corazón de Transilvania como epicentro de un sistema simbólico y económico común.

Para Motei y otros arqueólogos, cada nuevo anillo ayuda a reconstruir un mapa invisible: el de las redes de intercambio y prestigio que unían aldeas, clanes y líderes locales hace tres milenios. En ese contexto, el oro no solo era un metal precioso: era una forma de comunicación, un signo de confianza y poder, el lenguaje material de las primeras economías europeas.

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