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Tecnología

Rumanía vivió una pesadilla sanitaria digital: hospitales bloqueados y médicos trabajando a mano

En febrero de 2024, un ataque de ransomware contra la plataforma Hipocrate paralizó parte del sistema sanitario rumano. Más de cien hospitales quedaron desconectados o sin acceso normal a sus herramientas digitales. Para seguir atendiendo pacientes, médicos y enfermeros tuvieron que recuperar un método básico: escribir todo a mano.
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Cuando el hospital moderno se queda sin pantalla

La digitalización cambió por completo la forma en que funcionan los hospitales. Historias clínicas electrónicas, recetas digitales, turnos, análisis, medicamentos y sistemas administrativos dependen cada vez más de plataformas conectadas.

Eso mejora la velocidad y la coordinación, pero también crea una dependencia enorme. Cuando el sistema cae, no se pierde solo una herramienta informática: se altera toda la rutina médica.

Eso fue lo que ocurrió en Rumanía en febrero de 2024. Un ataque de ransomware golpeó Hipocrate Information System, una plataforma usada por hospitales para gestionar pacientes, datos clínicos y operaciones internas. De un momento a otro, archivos y bases de datos quedaron cifrados e inaccesibles.

El resultado fue una escena que parecía de otra época: hospitales modernos, computadoras bloqueadas y personal sanitario volviendo al lápiz y papel para poder seguir trabajando.

Rumanía vivió una pesadilla sanitaria digital: hospitales bloqueados y médicos trabajando a mano
© Magnific

El ataque no afectó a todos igual, pero el impacto fue nacional

La cifra más precisa indica que al menos 26 hospitales tuvieron datos cifrados directamente. Pero el impacto operativo fue mucho mayor. Más de 100 centros sanitarios quedaron desconectados de la red o sin acceso normal a sus sistemas digitales, algunos como medida preventiva para evitar que el ransomware se propagara.

La decisión fue drástica, pero necesaria. En un ataque de este tipo, cada minuto conectado puede permitir que el daño avance. Aislar los sistemas ayuda a contener la infección, aunque deje a los hospitales sin herramientas esenciales.

Por eso muchos centros tuvieron que improvisar. Los médicos pidieron resultados de laboratorio en papel, registraron pacientes a mano y recurrieron a hojas de cálculo sin conexión. No fue una metáfora: durante varios días, parte de la sanidad rumana funcionó con métodos analógicos.

El ransomware pidió rescate, pero Rumanía no pagó

Los atacantes exigieron 3,5 bitcoins para entregar una supuesta clave de descifrado. Las autoridades rumanas recomendaron no contactar con los criminales ni pagar el rescate.

La recuperación se apoyó en copias de seguridad. Ese detalle fue clave. En muchos hospitales, los respaldos recientes permitieron restaurar servicios sin depender de los atacantes. Aun así, la recuperación no fue inmediata ni limpia.

Después de volver a operar, hubo que introducir manualmente información escrita en papel, reconstruir registros y revisar qué datos podían haberse perdido. Un hospital puede volver a encender sus sistemas, pero eso no significa que el trabajo acumulado durante la caída desaparezca.

Rumanía vivió una pesadilla sanitaria digital: hospitales bloqueados y médicos trabajando a mano
© Magnific

La lección: la salud también necesita planes sin internet

El caso rumano mostró algo incómodo: la ciberseguridad sanitaria no consiste solo en instalar antivirus o actualizar servidores. También implica tener planes claros para seguir atendiendo pacientes cuando la tecnología falla.

Los hospitales necesitan copias de seguridad, simulacros, protocolos de desconexión, formación del personal y procedimientos manuales listos para activarse. Porque en salud, la continuidad operativa puede ser tan importante como la protección de datos.

El ataque a Hipocrate no dejó una gran enseñanza técnica para especialistas, sino una advertencia simple para todos: incluso los sistemas más modernos necesitan un plan B.

Cuando la red cae, la atención médica no puede detenerse. En Rumanía, ese plan B fue tan antiguo como efectivo: lápiz, papel y personal sanitario haciendo lo posible para que el hospital siguiera funcionando.

 

 

Fuente: Xataka.

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