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Tecnología

Rusia está usando a miles de norcoreanos para fabricar sus drones de ataque. Muchos entraron al país oficialmente como “estudiantes”

Un informe internacional estima que entre 15.000 y 30.000 norcoreanos trabajaban en Rusia a finales de 2025. Parte de ellos fabrica drones militares mientras Pionyang confisca hasta el 90% de sus salarios.
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Rusia no solo está recibiendo munición y soldados de Corea del Norte. La cooperación con Pionyang ha llegado también a las fábricas que alimentan uno de los pilares de su guerra contra Ucrania: la producción masiva de drones de ataque.

Un nuevo informe del Multilateral Sanctions Monitoring Team (MSMT) estima que entre 15.000 y 30.000 trabajadores norcoreanos se encontraban en Rusia a finales de 2025, frente a unos 8.000 estimados un año antes. Algunos de ellos han terminado en instalaciones vinculadas con la fabricación de drones, siderurgia, construcción naval y otras industrias estratégicas.

La cifra más llamativa llega de investigaciones recogidas por Bloomberg, Euronews y otros medios: hasta 25.000 norcoreanos podrían estar vinculados a la industria rusa de drones, incluida la enorme zona económica especial de Alabuga, en Tartaristán. Allí Rusia produce los Geran, su versión de los Shahed iraníes utilizados prácticamente a diario contra Ucrania.

Miles llegaron como estudiantes. En realidad, terminaron trabajando

Rusia está usando a miles de norcoreanos para fabricar sus drones de ataque. Muchos entraron al país oficialmente como “estudiantes”
© TV Zvezda.

El mecanismo utilizado para trasladarlos resulta especialmente revelador. Rusia concedió 36.413 visados a ciudadanos norcoreanos durante 2025. Más del 98%, exactamente 35.839, correspondían oficialmente a estudios, cuatro veces más que el año anterior. Investigaciones previas habían documentado que compañías rusas utilizan instituciones educativas y programas de formación para introducir trabajadores norcoreanos con visados estudiantiles.

El MSMT sostiene que este sistema permite ocultar una mano de obra que debería haber abandonado Rusia hace años. La resolución 2397 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exigía que los países repatriaran antes de finales de 2019 a los trabajadores norcoreanos que obtenían ingresos en su territorio.

Hay aquí un matiz importante: el MSMT no es un organismo de Naciones Unidas. Es un grupo formado por 11 países (entre ellos Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, Reino Unido, Francia y Alemania) creado en 2024 después de que Rusia vetara la renovación del panel de expertos de la ONU encargado de vigilar las sanciones contra Corea del Norte.

Alabuga aparece especialmente señalada. Imágenes por satélite llevan años mostrando cómo este enorme complejo industrial ha ampliado sus edificios de producción y alojamiento mientras aumenta la fabricación de drones Shahed/Geran. Investigaciones citadas por el MSMT sostienen que trabajadores norcoreanos han sido destinados allí y a otros centros del complejo militar-industrial ruso.

Pionyang puede quedarse con hasta el 90% del salario

Rusia está usando a miles de norcoreanos para fabricar sus drones de ataque. Muchos entraron al país oficialmente como “estudiantes”
© TV Zvezda.

Para Corea del Norte, enviar trabajadores al extranjero es también una fuente considerable de divisas. El MSMT calcula que cada trabajador destinado en Rusia genera de media unos 7.500 dólares anuales y que sus salarios pueden ser hasta cinco veces superiores a los obtenidos por norcoreanos enviados a China. El problema es quién termina cobrando ese dinero.

Según el informe, el Estado norcoreano confisca entre el 80% y el 90% de esos ingresos. En determinados casos, las deducciones llegan a superar lo ganado por el propio trabajador, dejándolo endeudado con las autoridades. Los movimientos y contactos con personas ajenas al grupo también están fuertemente controlados para reducir las posibilidades de deserción.

En conjunto, el MSMT estima que entre 35.600 y 101.280 norcoreanos continúan trabajando en al menos 17 países y que generaron entre 450 y 800 millones de dólares durante 2025. El grupo sostiene que esos ingresos contribuyen a financiar los programas nuclear y de misiles de Pionyang. Corea del Norte rechaza esas conclusiones y ha calificado al MSMT de ilegítimo, defendiendo sus programas laborales en el extranjero como relaciones económicas legales.

Rusia necesita cada vez más drones. Y también trabajadores

La llegada de esta mano de obra coincide con una expansión acelerada de Alabuga. El complejo de Tartaristán se ha convertido en uno de los centros fundamentales de la campaña rusa de drones contra Ucrania. Allí se fabrican fuselajes, motores y componentes electrónicos y se ensamblan los Geran-2, derivados del Shahed-136 iraní. Estimaciones citadas por Euronews sitúan ya la producción por encima de 100 unidades diarias, con planes para continuar aumentando la capacidad.

Para Moscú, los trabajadores norcoreanos ayudan además a aliviar una escasez de mano de obra agravada por la guerra y la movilización. Para Pionyang, significan ingresos y una relación cada vez más estrecha con Rusia.

El resultado es una cooperación que ya no pasa únicamente por proyectiles, misiles o tropas. También llega hasta la misma cadena de montaje de las armas que Rusia utiliza cada noche sobre Ucrania.

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