Finalmente la investigación empírica logró avanzar en el terreno de una persistente disputa doméstica que resultaba problemática para las parejas, familias, compañeros de cuarto, vecinos, e incluso tal vez compañeros de celda (y sospecho que también a los astronautas).¿Hay que usar productos de limpieza con fragancias oleosas o artificiales en espacios comunes? ¿Son solamente molestos para algunos? ¿O son directamente dañinos?
Unos investigadores de la Universidad Purdue analizaron limpiadores convencionales y desinfectantes botánicos con contenido de aceites esenciales, en un modelo de entorno cerrado, y analizaron los efectos que tienen los aerosoles, las toallitas húmedas y los líquidos en la calidad del aire. Los terpenos son compuestos oleosos naturales responsables de la fragancia que se añade a los productos de limpieza, y reaccionan con el ozono en estos espacios. Los investigadores hallaron que crean nanopartículas que podrían presentar potenciales riesgos para la salud.
“Es importante que al limpiar se eliminen los virus y bacterias de las superficies, pero hay que saber que también se puede generar contaminación invisible del aire”, destacó el investigador que encabezó al equipo, Brandon Boor, en declaraciones antes de la presentación que hicieron el jueves ante la Sociedad de Química de EE.UU.
“Demostramos que el ozono en los interiores reacciona con las fragancias de los productos de limpieza, creando nanopartículas con una dosis comparable o mayor a lo que respirarías si estás de pie en una calle con mucho tránsito”, dijo Boor, ingeniero civil cuyo laboratorio Boor en Purdue investiga la química atmosférica en espacios interiores.
Una casita de pruebas
El equipo de Boor llevó a cabo sus experimentos en una “casita laboratorio”, justo fuera del Pabellón de Ingeniería Civil Delon y Elizabeth Hampton, en Purdue. Dependiendo de la forma y frecuencia en el uso de los productos, se creaban miles de millones o billones de nanopartículas, partículas de una millonésima parte de una pulgada, o más precisamente de entre 1 y 30 nanómetros.
El tamaño preocupó a los investigadores, en parte porque estas partículas están por debajo del umbral detectable en muchos de los monitores domésticos de calidad del aire, pero además, porque las partículas de este tamaño pueden viajar a lo más profundo del tejido pulmonar, y desde allí pueden entrar al torrente sanguíneo. Boor señaló que a su equipo le sorprendió particularmente lo rápido que podían formarse estas nanopartículas en entornos cerrados, ya que se formaban en unos minutos nada más.
“Para cuando terminas de limpiar una habitación cerrada, ya formaste muchísimas nanopartículas y las inhalas”, dijo Boor.

Además de la casita laboratorio de Boor, ha habido interés médico en los potenciales impactos de los terpenos, en parte debido a que están presentes en los aceites de vapeadores de cannabis, y también en los productos industriales para limpieza. El terpeno limoneno, por ejemplo, es el que da ese particular olor a cítrico, pero la exposición exagerada a éste se vinculó al menos en un estudio a afecciones que preceden a enfermedades cardíacas y diabetes.
Una fragancia a limpio en particular
Este problema tiene dentro otro problema más, en lo cultural y en materia de políticas: los terpenos son una clase de compuestos orgánicos bastante normales que en la naturaleza son comunes y frecuentes. Son los que producen una cantidad de deliciosas experiencias olfativas, como el olor a pino (pineno), tomillo (timol) y lavanda (linalol), entre otros.
Boor dice que el problema es que los limpiadores domésticos generan terpeno aerosolizado reactivo en dosis de decenas o centenares de veces lo que podrías inhalar si das un paseo por una bucólica pradera. Es decir que quienes conoces que se quejan de que los productos de limpieza les irritan (o tal vez sea tu caso) probablemente tengan buenos motivos.
La reacción de los terpenos con el ozono, afirma Boor, es similar a las reacciones que produce el smog en las carreteras.
“Son diferentes las partículas en términos de su composición, pero la dosis total puede ser mayor. No ves humo, ni polvo ni niebla en el aire. Crees que el aire huele bien y eso te hace creer que está limpio”.
Como precaución, Boor recomienda usar productos de limpieza sin perfumes ni esencias, airear las habitaciones y al momento de limpiar, evitar el uso de dispositivos que generen ozono y se venden como purificadores de aire.