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Ciencia

Te presentamos a Zosia, la mujer de quien sospechaban que era una vampira en el siglo XVII y la enterraron con una hoz en el cuello

Los arqueólogos dicen que el esqueleto, que tenía un candado en el dedo del pie y una hoz en el cuello, probablemente sea un caso de temor comunitario a que lo demoníaco volverá de la muerte.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Fue en 2022 que unos arqueólogos polacos encontraron un inquietante sitio donde se había sepultado a una joven mujer. Tenía el dedo del pie en un candado de forma triangular, y una hoz con el filo hacia su cuerpo, sobre la garganta. Era tan extraño todo que el equipo tardó cuatro años en encontrar una explicación plausible: prácticas antidemoníacas.

¿Rebuscado? Puede ser. Pero tal vez, no. Para llegar a esta interpretación los investigadores analizaron el esqueleto desde la perspectiva de varias disciplinas, y también examinaron la literatura que había sobre prácticas similares. Publicaron los resultados en el Journal of Archaeological Science: Reports. Según el trabajo, la mujer a la que llamaron “Zosia” probablemente pertenecía a la clase social más alta, pero al momento de su sepultura era temida por su comunidad, y por eso le pusieron un candado en el pie. Luego la comunidad reabrió la tumba poco después y agregó la hoz para que no pudiera volver a la vida y maldecir a los vivos.

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© Poliński et al., 2026

“Era inusual que hubiera dos precauciones o dos métodos para mostrar que este esqueleto tenía que permanecer en la tumba, por lo que era mayor el temor a que el cuerpo volviera a la vida”, le dijo a CNN Dariusz Poliński, principal autor del trabajo y arqueólogo de la Universidad Nicolaus Copernicus de Polonia.

La tierra de los vampiros

La tumba de Zosia, fechada en el siglo 17, no es la única que exhibe evidencia de “prácticas atípicas específicas”, según lo explica el trabajo. De hecho, los arqueólogos ya habían encontrado este tipo de entierros en la Polonia post-medieval, y los expertos proponían que era en respuesta a brotes de enfermedades contagiosas.

Los investigadores explicaron que los académicos han descrito estos entierros como “vampíricos” o “antivampíricos”. Pero no fue sino hasta el siglo 18 que se empezó a usar el término de manera más amplia en Europa, según indica el trabajo. En ese sentido, “vampiro”, tanto aquí como en otros contextos arqueológicos, hace referencia a una amplia categoría de individuos que la sociedad del pasado consideraba que eran “seres demoníacos”.

¿Demasiado? Puede ser

Los polacos de esa época no escatimaban esfuerzos en las prácticas antivampíricas. Por ejemplo, en descubrimientos anteriores se vio que era común la inquietante práctica de “perforar el corazón o decapitar el cadáver de quien se sospechaba que era vampiro”, dice el estudio. También se creía que las personas solteras atraerían a sus parientes a la tumba, y para impedir que volvieran a la vida les cubrían los ojos con cobre.

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©Andrzej Romański/Nicolaus Copernicus University

De hecho, el cadáver de Zosia no es el único al que se sometió a prácticas antivampíricas en lo que hoy es el sitio arqueológico de Pień, una aldea del sudeste de Polonia. En una entrevista de 2023 con Science of Poland, Poliński habló de una tumba de un niño de unos 5 a 7 años, al que habían sepultado boca abajo. Otra tumba tenía los restos de tres niños cuyos restos tenían mandíbulas manchadas de color verde, tal vez por el cobre que les habían puesto sobre los rostros como práctica antidemoníaca.

“Los estereotipos de cómo se trataba a la gente sospechada de vampirismo dan testimonio del miedo de la gente. Tal vez, no fueran personas necesariamente malas, sino que se desviaban de la norma”, explicó. “Podía ser por cualquier cosa: su aspecto, su conducta, su forma de hablar, o una enfermedad”.

Misterio post mortem

El reciente análisis revela muchos datos más sobre Zosia. Por ejemplo, había rastros de fibras de seda, y restos de una gorra con borde de plata y oro. La datación por radiocarbono y el análisis genético sugieren que Zosia no necesariamente fuera forastera. Sus niveles de nutrición se condicen con las condiciones de Europa en esa época, y eran tiempos difíciles.

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©Oscar Nilsson/Projekt Pień/Nicolaus Copernicus University

Probablemente murió cuando tenía entre 17 y 19 años. El mango de la hoz puede haber sido de madera de abedul, aliso o arce. Se creía que el aliso protegía contra el mal. El equipo señala que estas interpretaciones han de tomarse como “hipótesis basadas en el razonamiento analógico y los paralelos etnográficos, más que como afirmaciones definitivas sobre las creencias y motivaciones del siglo 17”.

Debido a todo lo que hizo la comunidad para impedir que Zosia volverá a la vida, tal vez sea irónico que los arqueólogos trabajen para hacer justamente eso. Pero la vida de Zosia, y en particular los infortunios que la llevaron a un final tan macabro, constituyen una ventana misteriosa pero interesante a las creencias y prácticas de sociedades ya desaparecidas.

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