Los gatos son compañeros entrañables y, por lo general, inofensivos. Sin embargo, bajo esa imagen de dulzura pueden ser portadores de ciertos gérmenes que afectan a los humanos. Aunque el peligro es bajo, conviene conocer los principales riesgos y las formas de prevenirlos. En este artículo te contamos todo lo que debes saber para disfrutar de tu felino con tranquilidad.
Posibles enfermedades que pueden transmitir los gatos
Aunque la mayoría de los gatos domésticos vive sana y feliz en nuestros hogares, no hay que olvidar que pueden ser portadores de infecciones. La toxoplasmosis, por ejemplo, es causada por un parásito que se transmite a través de las heces del gato o de la tierra contaminada. En la mayoría de los casos no provoca síntomas, pero en embarazadas puede tener graves consecuencias para el bebé.

Otra afección es la enfermedad por arañazo de gato, provocada por la bacteria Bartonella henselae, que puede causar inflamación de ganglios o fiebre tras un arañazo o mordisco. No menos importante es la salmonelosis, relacionada con la ingesta de alimentos o el contacto con heces contaminadas. En este caso, los síntomas incluyen fiebre, diarrea y dolor abdominal.
Los gatos también pueden transmitir toxocariasis, tiña, pasteurelosis y campilobacteriosis, enfermedades que afectan a diferentes partes del cuerpo humano y que, en general, se evitan con higiene adecuada y visitas regulares al veterinario.
Medidas clave para convivir con seguridad
La mejor estrategia para evitar contagios es la prevención. Los especialistas recomiendan mantener al gato dentro de casa, alejado de otros animales y de posibles presas. La desparasitación regular y la revisión veterinaria son imprescindibles para garantizar su salud y la de la familia.

Además, es esencial limpiar la caja de arena a diario usando guantes y lavarse bien las manos después. También se desaconseja alimentar al gato con carne cruda o vísceras, ya que esto incrementa el riesgo de infecciones. Mantener la limpieza del hogar, especialmente en las zonas donde el animal duerme o juega, es otra recomendación básica.
En definitiva, convivir con gatos no supone un peligro si se adoptan estos sencillos cuidados. Con información y responsabilidad, es posible disfrutar de su compañía sin comprometer el bienestar del hogar.
Fuente: Infobae.