Probando los MDR-MV1

Qué mejor que una tarjeta de sonido externa como la Soundblaster X5, que cuenta con salida de auriculares directa (sin ningún tipo de retoque ni balanceo digital integrado) para probar los MDR-MV1. Por indicaciones de nuestro compañero Eduardo Marín, que es nuestro experto residente en audio, busqué una canción que conociera muy bien (The Wolf, por Phildel) a la máxima calidad posible.
Tres minutos después se me saltaban las lágrimas. No estoy exagerando ni un pelo. Escuchar música con unos buenos auriculares es una experiencia que te puede hacer llorar de felicidad. Nuestro compañero Brent Rose bien lo sabía cuando probó los ridículamente caros Sennheiser Orpheus HE90 (unos auriculares de 16.000 dólares). Pero no hace falta irse a un modelo tan caro (o incluso más, porque hay unos Orpheus de 55.000 dólares) para experimentar esa alegría, y Sony lo he demostrado con los MDR-MV1, que son una ganga en comparación: 428 euros.
Lo primero que llama la atención del sonido de los MDR-MV1 es su nivel de graves, que son inusitadamente potentes para un auricular de estas características. Esto se debe, según Sony, “a un control óptimo del flujo de aire en la parte delantera y trasera de la unidad de control mediante resistencias acústicas dentro de un área lo más grande posible para eliminar la resonancia espacial”.

Sea lo que sea que han hecho, lejos de deformar el sonido por culpa de un predominio de frecuencias bajas, los MDR-MV1 tienen un equilibrio fantástico. La fiesta, de hecho, empieza cuando entran en escena los medios y los agudos y descubres que tienen una claridad y calidez simplemente fuera de serie. Canción tras canción (Running with the Wolves, de Aurora, Life on the Line de Mikill Pane, A bar in Amsterdam de Katzenjammer, Alpha Zulu de Phoenix, o What feels like Eternity de Metric…), los MV1 entregan un sonido espectacular que huele a las tablas de madera de un escenario y a garito subterráneo lleno de humo en algún lugar de Londres.

Pero no solo a nivel musical los MV1 son un espectáculo. Su capacidad para emular sonido espacial en 360 grados (sin ningún software adicional) es tan buena que abre la puerta a una nueva forma de escuchar cosas tan cotidianas como un tráiler o un podcast en YouTube. En este último caso, la experiencia es brutalmente diferente porque los youtubers, tiktokers y streamers a menudo usan micrófonos profesionales cuya calidad se pierde escuchando sus vídeos con auriculares o altavoces normales. La pureza con la que los MV1 aíslan las voces y les dan volumen es excelente. Dicho esto, y por resumir:
Ventajas
Ofrecen un sonido neutral extremadamente limpio gracias a su sensibilidad de 5Hz a 80KHz.
Tienen más pegada en graves de lo que es habitual en modelos de estudio, pero los graves no controlan el sonido y cada pista se escucha tremendamente limpia.
Excelente simulación espacial de escenario en 360 grados sin necesidad de software.
Conectores profesionales de cuatro contactos y cables tipo estudio de grabación.
Son muy ligeros y cómodos de usar, y ni molestan en la cabeza (y soy muy cabezón) ni transpiran.

Desventajas
Su diseño es tan sencillo que no parecen especialmente caros. Los alardes de moda no son necesarios en un producto profesional, pero detalles como una funda o una bisagra que los permitiera plegarse deberían ser obligatorios en un producto de esta calidad.
No tienen la más mínima función adicional o software propio que permita afinarlos. Si los compras es porque ya sabes qué software de sonido usar.
Son mucho más caros que los Sony MDR-7506, que son también unos excelentes auriculares de estudio.