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Tecnología

PlayStation humilló a Xbox por atacar los juegos físicos. Ahora Sony acaba de hacer lo mismo

Sony acaba de confirmar que dejará de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. La decisión marca el final de una era, pero también deja una ironía enorme: PlayStation ganó la generación de PS4 atacando a Xbox por querer controlar el formato físico.
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Sony acaba de hacer oficial una decisión histórica para PlayStation: a partir de enero de 2028 dejará de producir discos físicos para los nuevos juegos de sus consolas. Desde esa fecha, los lanzamientos nuevos estarán disponibles únicamente en formato digital, tanto en PlayStation Store como en tiendas que vendan códigos o versiones digitales. Los juegos ya publicados en disco, o los que lleguen antes de esa fecha, no se verán afectados.

La noticia marca un antes y un después para una marca que construyó buena parte de su imperio sobre soportes físicos. PlayStation creció con el CD en PS1, el DVD en PS2 y el Blu-ray en PS3 y PS4. Durante décadas, comprar un juego significaba tener una caja, un disco, algo que se podía prestar, revender, guardar o coleccionar. Ahora Sony está poniendo fecha al final de esa relación.

La gran ironía está en el E3 de 2013

Lo más llamativo no es solo que Sony se pase al digital. Es que hace 13 años usó exactamente el discurso contrario para golpear a Xbox en uno de los momentos más recordados de la historia reciente de las consolas. En el E3 de 2013, Microsoft llegó con Xbox One envuelta en polémica por sus restricciones al préstamo de juegos, la segunda mano y las verificaciones online. Sony aprovechó el momento para presentar PS4 como la alternativa más sencilla y favorable para el jugador.

Jack Tretton, entonces directivo de Sony Computer Entertainment America, defendió en el escenario que PS4 permitiría vender, prestar y compartir juegos físicos sin restricciones. También dejó claro que la consola no exigiría conexión permanente ni comprobaciones online para jugar. La reacción fue inmediata: aplausos, titulares favorables y una sensación clara de que PlayStation había entendido mejor al público que Xbox.

Aquel golpe se completó con un vídeo ya mítico en el que Sony explicaba “cómo compartir juegos en PS4”: una persona le entregaba un disco a otra. Duraba apenas unos segundos, pero resumía toda la estrategia. Frente a una Xbox One percibida como restrictiva, PS4 parecía defender algo básico: si comprabas un juego, podías hacer con él lo que siempre habías hecho.

La generación que nadie podía permitirse perder

El tiempo terminó dándole todavía más peso a aquel momento. Phil Spencer, jefe de Xbox, reconoció años después que Microsoft perdió “la peor generación que se podía perder”: la de Xbox One y PS4, justo cuando los jugadores empezaron a construir sus bibliotecas digitales. Esa frase explica por qué aquel tropiezo fue tan importante. Una vez que alguien invierte durante años en una cuenta, una tienda y decenas de juegos digitales, cambiar de ecosistema se vuelve mucho más difícil.

Sony ganó esa etapa con un mensaje muy claro: juegos, menor precio y libertad con el formato físico. Pero esa victoria también le permitió consolidar algo que hoy juega a su favor: millones de usuarios atados a una biblioteca digital de PlayStation. La ironía es enorme. La compañía que derrotó a Xbox defendiendo los discos ahora está preparada para cerrarles la puerta.

El problema de fondo no es solo la nostalgia. Es la propiedad. En el mundo digital, lo que el usuario compra suele ser una licencia de uso, no el software como objeto propio. Steam lo expresa de forma directa en su acuerdo de suscriptor: el contenido y los servicios se licencian, no se venden, y esa licencia no otorga propiedad sobre ellos.

Eso no significa que el formato físico fuera perfecto. Muchos discos modernos ya necesitan descargas, parches o servidores activos para funcionar correctamente. Pero seguían permitiendo algo que el digital dificulta: segunda mano, préstamo, coleccionismo y una forma más tangible de conservación.

Por eso la decisión de Sony tiene tanta carga simbólica. No solo anuncia el fin del disco en PlayStation; también cierra el círculo de una contradicción histórica. En 2013, Sony ganó una generación diciendo que los juegos físicos eran libertad. En 2028, esa misma compañía empezará a vender un futuro donde esa libertad dependerá cada vez más de una cuenta, una tienda y una licencia.

 

 

Fuente: Xataka.

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