A principios del próximo año, SpaceX podría estar listo para que dos de sus naves Starship se encuentren en órbita para una ambiciosa prueba de reabastecimiento, una operación que evaluará el potencial de la nave para misiones espaciales de largo alcance.
En una reciente entrevista con Spaceflight Now, Kent Chojnacki, subgerente del programa Human Landing System de la NASA, reveló que la prueba de propulsión en órbita de Starship está programada para marzo de 2025. Esta demostración orbital es un avance clave para Starship y una parte fundamental de la capacidad de SpaceX para llevar a cabo la misión Artemisa de la NASA a la Luna.
El gigantezco contrato con la NASA
SpaceX firmó un contrato de $53.2 millones con la NASA en 2020 para utilizar naves Starship como tanques de combustible para transferencia de propelente en órbita. En su tercer vuelo de prueba, SpaceX transfirió alrededor de 10 toneladas métricas de oxígeno líquido desde el tanque secundario de Starship al tanque principal mientras estaba en el espacio. Sin embargo, la próxima demostración requerirá mucho más de la nave. Dos naves Starship se lanzarán a la órbita baja terrestre con un intervalo de tres a cuatro semanas. Luego, ambas se encontrarán y acoplarán en órbita, y una transferirá propelente a la otra. Tras la demostración, las dos naves se desacoplarán y reingresarán a la atmósfera terrestre.
“Una vez que logras esto, realmente abres la oportunidad de mover grandes cantidades de carga y carga útil fuera de la esfera terrestre”, comentó Chojnacki. Las pruebas de transferencia de propelente en vuelo están programadas para concluir en el verano.
La NASA espera que esta tecnología de reabastecimiento en vuelo permita “gestionar fluidos criogénicos a largo plazo, lo cual es esencial para establecer una presencia sostenible en la Luna y habilitar misiones tripuladas a Marte,” según declaró la agencia espacial al firmar el contrato.
Otro viaje a la luna
SpaceX está desarrollando una versión de Starship para llevar humanos a la Luna en septiembre de 2026 como parte de la misión Artemis 3 de la NASA. Para prepararse, SpaceX lanzará entre ocho y 16 naves Starship como tanqueros de propelente en órbita terrestre baja en rápida sucesión. Cada uno de estos tanques transportará entre 100 y 150 toneladas de oxígeno líquido y metano líquido, y se acoplará a un depósito de combustible más grande en órbita. Este depósito se conectará con el módulo de aterrizaje de Starship, llenando sus masivos tanques de 1,200 toneladas de combustible. Una vez reabastecido, el módulo de aterrizaje Starship continuará su viaje hacia la Luna.
El desarrollo de Starship para las misiones lunares de la NASA ha sido criticado por ir demasiado lento, pero la compañía ha mostrado avances recientes. En octubre, el propulsor de Super Heavy, de 71 metros de altura, descendió hacia una torre especial de lanzamiento, que atrapó al enorme vehículo en sus brazos al final de su quinto vuelo de prueba. Mientras tanto, la etapa superior de Starship completó su vuelo con un amerizaje controlado en el Océano Índico. Para Artemisa, el sistema de aterrizaje de Starship deberá ser capaz de realizar un aterrizaje preciso en la superficie lunar.
SpaceX aún tiene mucho trabajo por delante antes de poder lanzar un Starship a órbita y mantenerlo allí, sin mencionar la complejidad de enviar dos naves para una maniobra de reabastecimiento. La compañía está bajo presión para cumplir con su parte del contrato con la NASA mientras la agencia avanza en hacer realidad sus planes para Artemisa, y aún es incierto si Starship estará lista para cumplir con este objetivo a principios del próximo año.