El deshielo del continente blanco ya no es solo una advertencia climática: es un proceso en marcha que transformará ciudades, ecosistemas y fronteras costeras. Investigadores combinaron por primera vez modelos de hielo, dinámica oceánica y atmósfera para proyectar cómo se redistribuirá el agua procedente de la Antártida. Sus resultados revelan que el aumento del mar será desigual y geográficamente injusto, con grandes variaciones entre regiones del planeta.
Un océano que no sube por igual
La Antártida concentra suficiente hielo para elevar el nivel del mar hasta 58 metros si se derritiera por completo. Aunque ese escenario extremo no es inmediato, incluso pérdidas parciales tendrían efectos dramáticos. El estudio indica que, con emisiones moderadas, el derretimiento antártico elevaría el mar en unos 10 cm para 2100, pudiendo superar el metro hacia el 2200 al sumarse Groenlandia y la expansión térmica del agua.

En un escenario de altas emisiones, el panorama se agrava: solo la Antártida podría aportar 30 cm para 2100 y casi 3 metros en 2200, con impactos muy superiores a nivel global.
Por qué algunas regiones subirán más… y otras podrían bajar
El aumento del mar no funciona como llenar una bañera. Las masas de hielo ejercen gravedad, atrayendo agua oceánica. Cuando se derriten, esta atracción disminuye y el agua se redistribuye hacia zonas lejanas. Por ello, lugares próximos a la Antártida podrían ver una ligera bajada temporal del nivel del mar, mientras regiones del Pacífico Central, el Caribe, Micronesia o Palaos sufrirían incrementos muy superiores a la media mundial.
Además, la pérdida de hielo altera el eje de rotación terrestre, redirigiendo agua hacia determinadas cuencas. El rebote de la corteza al aligerarse también modifica el contacto con aguas cálidas, retrasando parcialmente el deshielo, pero sin detener la tendencia ascendente.
Antártida será sin duda la clave de cuanto acaba subiendo el nivel del mar este siglo. Alberga cerca del 90 % del hielo del planeta y cerca del 70 % del agua dulce del mundo, lo que equivale a unos 26,5 millones de gigatoneladas de hielo. Si todo ese hielo llegara a fundirse, el… pic.twitter.com/3J6nI2dzS0
— Mario Picazo (@picazomario) October 14, 2025
Las zonas más amenazadas y la necesidad de justicia climática
El mayor aumento proyectado hacia 2200 podría superar los 4,3 metros en algunos puntos oceánicos. Muchas de estas áreas incluyen pequeños estados insulares y comunidades costeras con baja altitud, que ya enfrentan inundaciones frecuentes, intrusión salina y pérdida de territorio habitable.
Paradójicamente, se trata de regiones que menos han contribuido al cambio climático, pero que sufrirán sus consecuencias de manera más severa. El estudio subraya la urgencia de reducir emisiones de forma inmediata y sostenida para evitar pérdidas irreversibles.
El mensaje científico es contundente: el futuro del nivel del mar depende de lo que hagamos hoy. La Antártida no está lejos: su deshielo está conectado con nuestras costas, nuestras ciudades y nuestras vidas.
Fuente: Meteored.