El Surface Pro nunca ha sido una mala idea. Un dispositivo llamado a sustituir tanto a nuestro laptop como a nuestra tableta suena muy bien. El problema es que nunca ha logrado ser del todo esta solución, y se quedaba corto en ambos extremos. El nuevo Surface Pro 3 podría ser, por fin, el reemplazo que muchos andaban buscando.

Lo primero que llama la atención al sujetar un Surface Pro 3 es que no parece una Surface Pro. No estamos ante un dispositivo negro y bonito pero grueso y pesado, sino casi ante su hermano menor con Windows RT. Físicamente, el equipo tiene más de iPad que de laptop, y eso no deja de ser impresionante teniendo en cuenta los componentes internos que lleva.

El estupendo diseño de Surface sigue estando presente. El Surface Pro 3 es un placer de ver, y de tener en las manos. Los bordes en ángulo siguen siendo muy cómodos de sujetar, y la tableta es lo bastante liviana y fina como para agarrarla con una mano sin que resulte incómoda, aunque probablemente no querréis mantener esa posición durante mucho tiempo.

Durante la presentación de Surface 3 Pro, Microsoft mencionó que el equipo llevaba un nuevo ventilador para refrigerar el procesador. Este ventilador es el que hace posible el escaso grosor del equipo, y lo cierto es que impresiona. Durante el tiempo que hemos pasado con él, no hemos sido capaces de discernir si el ventilador estaba funcionando o no (las salas de prensa son bastante ruidosas de todos modos). Lo que sí hemos podido notar es que se calienta, y mucho. Apenas un rato después de navegar por el escritorio sin forzar mucho la Surface 3 Pro, la parte superior de la cubierta trasera se calentó sensiblemente. No es tanto como para que resulte incómodo, pero si un poco preocupante.

De entre las novedades que integra la Surface Pro 3, el tamaño de pantalla se nos antoje el menos destacable. Sí, es más grande, pero no tanto como para que resulte llamativo en un primer momento. En realidad, esto es algo positivo. La pantalla es cómoda, pero no nos asalta la idea de que es muy grande. Probablemente el hecho de que se utilice como un tablet es lo que la mantiene dentro de un margen de tamaño razonable en nuestra cabeza.

Lo que si ha cambiado de forma notable es el soporte de la cubierta posterior. El sistema de varios clicks de anteriores modelos se ha cambiado por una bisagra completamente silenciosa que ofrece una agradable resistencia al moverse y que mantiene el Surface 3 Pro en el ángulo que nosotros queramos.

Nos apena un poco dejar atrás los satisfactorios clics de la Surface 2, pero es para bien. La libertad de poder elegir el ángulo que queramos en cada momento hace de Surface 3 el dispositivo que finalmente se adapta a nosotros en lugar de tener que adaptarnos nosotros a él.

Otro detalle muy bienvenido es el hecho de que la cubierta Type Cover se sujete completamente a Surface al cerrarse mediante imanes en todo el marco. Da una mayor sensación de solidez y estabilidad. No es como la pantalla que cierra un laptop, pero se le acerca mucho.

En lo que se refiere a escribir, la Type Cover es tan buena como las versiones anteriores. Se trata de un teclado cómodo para trabajar, pero que requiere de un cierto tiempo acostumbrarse a él. El mayor tamaño de esta versión hará el periodo de adaptación más breve.

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Tener el equipo sujetado por un soporte se sigue haciendo un poco raro después de años acostumbrados a un portátil convencional. Incluso a pesar de la nueva libertad de ángulos de la bisagra, no estamos seguros de que Surface sea la mejor elección para trabajar sobre las piernas, pero es algo a los que nos podemos acostumbrar.

El Stylus se siente como un bolígrafo convencional en términos de grosor y tamaño. Funciona bien, y con muy poco retardo de la señal. No hay espacio en la tableta para guardarlo. En lugar de ello, la Type Cover ofrece una especie de lazo para sujetarlo. Es fácil perderlo si no estamos atentos.

Dicho todo esto, Surface Pro 3 es un doble movimiento de Microsoft. Por una parte, busca la aprobación del mercado tablet con un dispositivo más delgado y ligero. Por otra, el mayor tamaño de pantalla y el nuevo soporte es un guiño a los usuarios de laptop. Solo el tiempo dirá si Surface consigue encontrar su sitio entre esas dos aguas, pero hay una cosa clara: nunca había tenido mejores opciones que ahora.

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