Tres balleneros japoneses partieron hacia el sur en noviembre. Volvieron en marzo tras matar a 333 ballenas, de las cuales 122 eran hembras preñadas y 114 eran ejemplares inmaduros; es decir, que aún no podían reproducirse. Cazar ballenas es ilegal, pero un resquicio de la ley permite su captura con fines científicos. El problema es…