Solemos dar por sentado que lo que percibimos (vemos, sentimos, saboreamos, olemos o escuchamos) es nuestra particular realidad. Si sentimos frío, es porque la temperatura es baja. Si algo sabe a café, es café. Pero la realidad es que nuestros sentidos pueden ser vapuleados y engañados continuamente, la menta es un buen ejemplo. Cada vez…