Cuando se destapó el escándalo de espionaje telefónico de la NSA, la principal excusa de la agencia fue asegurar que no recolectaba conversaciones telefónicas, sino metadatos. Es decir, no sabía a quién pertenecían los números, pero sí a qué teléfonos llamaba, cuándo o durante cuánto tiempo. ¿Inofensivo? Para nada. Un sencillo experimento de estudiantes de…