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Mundo

¿Te mudarías a una residencia para mayores a los 38 años?

“Fue la mejor decisión”
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Tiempo de lectura 2 minutos

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En Australia, una mujer de 38 años decidió mudarse a una residencia para mayores. Su relación de pareja había terminado, y en ese momento decidió vivir en un Airbnb de su ciudad, Melbourne. Pero al cabo de dos meses analizó las diferentes alternativas que había para alquilar una vivienda. En esos días, visitó a su tía en una residencia para mayores, y la anciana le preguntó por qué no aprovechaba la oportunidad de un apartamento que estaba disponible en ese lugar. La mujer consultó, y cuando le dijeron que su edad no era un problema, inició los trámites para mudarse allí.

Un poco más sobre ella

Hace poco más de un año que vive en la residencia para mayores. Aunque convive con personas mayores, y ella es joven, dice que no quiere mudarse. En una entrevista con Business Insider afirmó que en ese entorno encontró calma, un lugar de pertenencia con vecinos solidarios, y sin las presiones y el estrés de la tecnología de hoy. También dijo que había mejorado su salud mental.

El costo del alquiler fue un factor determinante. En Melbourne, alquilar un departamento de dos ambientes cuesta entre 2.800 y 3.200 dólares australianos (entre U$ 1.850 y U$2.100). Pero allí, en la residencia para mayores, paga solamente 500 dólares australianos (unos U$330), y el costo de mantenimiento está incluido. Más allá de la conveniencia del precio, afirma que gracias a la tranquilidad del lugar y a las actividades disponibles como yoga en silla, bingo, lectura y caminatas, se siente de maravillas.

Los hábitos y rutinas

Cada día desayuna con música suave. Luego da una caminata matinal, asiste a clases de ejercicio adaptado, y luego dedica su tiempo a trabajar en forma remota y como freelance. Por las tardes, cocina, hace compras de cercanía o pasa tiempo conversando con otros residentes en el jardín.

Para su familia, la decisión es un error. Para algunos conocidos, es una situación graciosa. Pero ella afirma que la experiencia cambió su perspectiva sobre la vejez. Al vivir entre personas mayores logró redefinir sus metas, entender el valor del tiempo, y encontró la paz en un entorno donde nada la presiona ni apresura.

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