Lo que parecía un fósil fragmentado sin demasiada importancia terminó sacudiendo los cimientos de la paleontología. Nuevos análisis de Camarillasaurus cirugedae, recuperado en Teruel, revelan que este dinosaurio no era un simple terópodo, sino uno de los primeros espinosáuridos. El hallazgo, publicado en Palaeontologia Electronica, sugiere que Europa —y no África— fue el verdadero punto de partida de los depredadores que dominaron los ecosistemas del Cretácico.
El giro en la historia de Camarillasaurus
Los restos de Camarillasaurus cirugedae, descubiertos en la Formación Camarillas de Teruel, habían sido clasificados inicialmente como ceratosaurios debido a su fragmentación. Sin embargo, el análisis dirigido por Oliver Rauhut y la Universidad de Zaragoza demostró similitudes clave con espinosáuridos africanos, sobre todo en la mandíbula inferior.
Entre 2017 y 2024 se recuperaron piezas decisivas: fragmentos de mandíbula, vértebras caudales, un fémur, una garra y un diente. Estos fósiles permitieron redefinir su posición filogenética y vincularlo con los gigantes africanos como Spinosaurus.

La Península Ibérica, epicentro de depredadores
El hallazgo se suma a otros registros ibéricos, como Vallibonavenatrix cani, Iberospinus natarioi y Riojavenatrix lacustris, que consolidan a la región como un enclave fundamental para entender la diversidad de espinosáuridos entre el Hauteriviense y el Aptiense (hace 132-125 millones de años).
El yacimiento de Fuente Arnar, a 3,5 km de Camarillas, se caracteriza por alternancia de sedimentos marinos y terrestres, lo que sugiere entornos fluviales y costeros ricos en fauna. El descubrimiento en 2024 de un nuevo diente espinosáurido confirmó la relevancia del enclave.
Un origen europeo con migración a África
El análisis filogenético concluye que varios espinosáuridos ibéricos, incluido Camarillasaurus, forman parte de la línea que dio origen a los grandes depredadores del norte de África.

La evidencia refuerza la hipótesis de que los espinosáuridos surgieron en Europa y luego migraron hacia África, en lugar de haberse originado exclusivamente allí.
Además, mientras los espinosáuridos africanos desarrollaron adaptaciones acuáticas, los ibéricos habitaron entornos terrestres, lo que amplía la comprensión de su diversidad ecológica.
Un cambio de paradigma en paleontología
El trabajo, respaldado por las Colecciones de Historia Natural de Baviera, no solo revisa la historia evolutiva de los espinosáuridos, sino que coloca a la Península Ibérica como punto neurálgico de la paleontología mundial.
Europa, y en particular España, se perfila ahora como la cuna de algunos de los depredadores más emblemáticos de la prehistoria, cambiando radicalmente la narrativa del Cretácico.
Fuente: Infobae.