Un equipo de investigadores ha desarrollado un sistema de IA generativa capaz de reconstruir de forma digital los pigmentos perdidos de artefactos de la civilización del Indo. No promete certezas absolutas, pero sí algo muy potente: hipótesis visuales culturalmente plausibles para devolver contexto a objetos que llevaban 4.000 años descoloridos.
China quiere reforzar su conexión digital con América Latina mediante infraestructura submarina, y Estados Unidos observa el movimiento con preocupación. Detrás de un cable que parece solo una obra técnica se juega algo mucho más grande: quién controla las rutas por donde viajan los datos, la influencia tecnológica y parte del futuro digital de la región.
La inteligencia artificial ya puede generar bloques completos de código, acelerar pruebas y resolver tareas que antes exigían horas de trabajo manual. La gran pregunta ya no es si los desarrolladores usarán IA, sino qué habilidades necesitarán para seguir siendo imprescindibles.
Mientras la carrera por el mejor modelo acapara titulares, NotebookLM se ha convertido en una de las herramientas más útiles de Google para trabajar con documentos, estudiar, resumir fuentes y organizar información real sin empezar cada búsqueda desde cero.
¿Quién podría haberlo previsto?
Un informe indica que la actividad de los opositores a los centros de datos aumenta cada vez más.