Configuración y diseño

Siempre se ha dicho que, cuando se trata de tecnología, la mejor es aquella que se implementa en nuestras vidas sin que apenas nos demos cuenta. Cuanto más sencilla y eficaz resulte, más le echaremos en falta cuando no esté con nosotros. Si lo trasladamos al reducido sector de los traductores portátiles, conseguir que unos audífonos realicen una traducción certera casi al instante, sin necesidad de acudir a un teléfono para ello, está cerca de ser un 10.
Como decíamos al comienzo, su diseño recuerda vagamente a los AirPods de Apple, quizás más en el blanco que en la forma, pero tienen un aire. Hasta aquí llegan las semejanzas, porque con el WT2 Edge no podemos escuchar música ni recibir llamadas telefónicas. De peso liviano (apenas 5 gramos cada uno), son bastante cómodos (y sí, en las pruebas se han mantenido sin problemas en las orejas).
El par cuenta con la traducción simultánea bidireccional, reconocimiento de voz direccional y reducción de ruido inteligente. En sus especificaciones también se nos indica una gran precisión (del 95%) y una velocidad de traducción de entre 0,5 y 3 segundos dependiendo del momento.
El equipo llega en una pequeña caja donde encontramos las instrucciones y el estuche que también hace de cargador (al igual que muchos de los auriculares Bluetooth del mercado). Una vez cargados al máximo, su duración se encuentra alrededor de las tres horas, y a su vez, con el estuche cargado podremos recargar los WT2 Edge hasta tres veces con su batería interna.
En total, 12 horas efectivas, pasadas las cuales debemos hacer uso de una conexión del estuche a un cargador Tipo-C (aquí el tiempo de carga del estuche es de algo más de 10 horas).
En definitiva y sobre el papel, un dispositivo que presume de todo lo que debería tener un traductor portátil de gama alta pero, ¿está realmente a la altura?