El hoy distópico: un caso más, en que una escuela decide que lo que su aula realmente necesita es un extraño robot con IA. ¿Quién se lleva todos los premios hoy? Salamanca City Central School District en el oeste de Nueva York, que según Techspot destinará US$57.590 “descontados del precio de lista de US$95.000” en algo llamado “Sally”.
Tal como sucedió con los robots en las aulas de una escuela chárter de San Diego, sobre la que informamos el mes pasado, parece que el robot funcionará esencialmente como vocero de un gran modelo de lenguaje. No sabemos por qué hay gente que piensa que es buena idea, o incluso una necesidad, incluso si hay algún profesor o maestro que decide que sus estudiantes tengan acceso a un chatbot. En tal caso ¿para qué gastar miles de dólares en un robot si con una laptop y una conexión a Internet se lograría lo mismo?
La compañía fabricante del robot es Realbotix, que hasta mayo de 2024 se llamaba Tokens.com. Y vale la pena saberlo porque un mes antes del cambio de nombre, Token.com de ese momento adquirió la compañía que se llamaba Simulacra Corporation. Ahora esa firma se llama Abyss Creations, y en un momento sabremos qué son esas creaciones.
Pero primero vamos a echarle una mirada al sitio web de Realbotix. Enumera una cantidad de “casos de uso” para sus creaciones, y entre ellas está “alguien que te haga compañía”. Aquí, lo que lees es realmente deprimente. “Nuestros robots y la IA son ideales para contrarrestar la terrible epidemia de soledad que asuela Norteamérica”, indican. Una cosa es que alguien te haga compañía pero si lo que buscas es otra cosa… bueno, también eso puede dártelo Robotix, a través de la mencionada Abyss Creations.
Del aula a los robots sexuales: el controvertido origen de la tecnología
¿Qué es lo que hace Abyss? Fabrica la RealDoll, y si no sabes de qué se trata, te lo diré pero arruinaré tu día: es un maniquí sexual de tamaño real. Si no lo crees, búscalo en Google. Aquí tenemos que señalar algo, y es que al menos desde 2018 Abyss Creations planeaba una actualización de IA que convertirá tu juguete sexual de US$6.000 en una “compañera” robótica que “responde, evoluciona y te acompaña no solo físicamente, sino también en lo emocional y vivencial”.
Sí, es muy loco. Pero aparte del aspecto de robot sexual de toda esta situación hay una cuestión más amplia. Más allá del ingreso monetario por la compra/alquiler ¿dónde está el beneficio para esas compañías cuando los robots están en las aulas? Es difícil imaginar el motivo ulterior, aparte de que los robots puedan reemplazar a los maestros. Y no resulta difícil imaginar la situación en que el robot que está en el aula puede ver y oír y se usa para entrenar a futuras iteraciones de sus funciones de IA.
Quiero dejar en claro que no estoy diciendo o sugiriendo que sea lo que hace Realbotix. Pero si fuese director/a de una escuela y me hubieran presionado para aceptar uno de estos robots en el aula, me aseguraría de analizar toda la documentación y regulaciones del robot con mucha, mucha atención. Después de todo, ya vimos que las compañías de IA no se destacan or respetar el trabajo de otros ya que han rebuscado en Internet por todas partes para entrenar a los modelos que dan lugar a esta pesadilla.
Veamos, sin embargo, lo positivo: ¡es integración vertical, gente! Imaginemos un futuro en que la misma compañía pueda venderte: 1) un robot que te enseñe en la escuela; b) un robot que compense el hecho de que nunca lograste hacer amigos en la escuela; y c) un robot que te consuele porque te duele la soledad, y acaban de despedirte porque tu empleo ahora lo ocupa un robot. ¿Quién no querría vivir en un mundo como ese?