GIF: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Espa√Īol

Las impresoras 3D son caras, solo imprimen en plástico, y además lo hacen con una calidad horrible. Sí, al igual que yo, tienes alguno de estos tres prejuicios en la cabeza, permíteme que te presente a la Mini Delta 3D. Es, definitivamente, el próximo gadget que voy a comprar y sí, es una impresora 3D.

Despu√©s de dos d√≠as recorriendo stands atiborrados de m√≥viles, televisores y hasta lavadoras de √ļltima generaci√≥n en la IFA es dif√≠cil no encapricharse con algo. Por fortuna, ah√≠ est√° siempre el extracto de la cuenta corriente dispuesto a hacernos olvidar esas locas ideas de comprar cosas que se salgan de lo estrictamente necesario.

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Entonces fue cuando llegu√© al stand de Monoprice en Showstoppers. Bajo este √ļltimo nombre se oculta una especie de feria dentro de la feria, un peque√Īo espacio que dura apenas unas horas en el que las peque√Īas compa√Ī√≠as pueden mostrar sus productos, y los periodistas ponerse chatos a base de canap√©s.

Y allí estaba yo, ahogando mis penas a base de ternera asada cuando mi atención se posó en una mesa llena de figuritas. Mi instinto de jugador de rol me atrajo hacia ella de forma irresistible y me encontré con esto: la Monoprice Mini Delta 3D y la Monoprice Select Mini 3D.

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Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Espa√Īol

Hace tiempo que no les prestaba la debida atención a las impresoras 3D, y el resultado es que las malditas han evolucionado a pasos agigantados sin avisarme. Lo primero que me llamó la atención de las figuras expuestas era su calidad. Las líneas de impresión todavía son apreciables, sí, pero desde luego ya entran dentro de lo aceptable para cualquiera que quiera, digamos, fabricarse su propio tablero de Colonos de Catán.

Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Espa√Īol

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Entonces es cuando me fij√© en el peque√Īo barquito del centro de la foto. Lo examin√© y me pareci√≥ que estaba oxidado. -Es de metal.- coment√≥ la persona al otro lado de la mesa. -Tambi√©n imprime en madera- y se√Īal√≥ el tejado de la torre.

Espera, ¬Ņqu√©?

No, no hab√≠a escuchado mal. Ambas impresoras pueden regular su temperatura y usar filamentos especiales para imprimir para imprimir en una amplia variedad de materiales m√°s all√° del pl√°stico ABS o el nylon. De hecho imprimen en pol√≠meros de madera, hierro, aluminio y cobre. Para rematar, lo hacen a una calidad de entre 200 y 50 micras. Los resultados en esta √ļltima resoluci√≥n son francamente buenos, aunque se toman su tiempo, claro. No esperes una figura en minutos, sino m√°s bien en horas.

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La √ļnica diferencia entre ambos modelos, aparte de su dise√Īo, es que la Monoprice Mini Delta 3D (modelo de la izquierda) no tiene tanta √°rea de impresi√≥n com su compa√Īera la Monoprice Select Mini 3D. Por lo dem√°s, ambas trabajan en todos los materiales y tienen cabezales intercambiables. Se venden completamente ensambladas y son lo bastante peque√Īas como para entrar en un escritorio sin comerse todo el espacio.

Por √ļltimo, las impresoras son capaces de imprimir objetos complejos formados por varios peque√Īos objetos como peque√Īos autom√≥viles a los que les giran las rueditas o cadenas. La impresi√≥n de estos conjuntos se realiza de una sola vez y en una sola pieza. Es el caso de este mu√Īequito de un elfo con las extremidades articuladas.

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Ambos modelos est√°n orientados al p√ļblico dom√©stico, o sea, a las personas que como yo, quieren iniciarse en esto de la impresi√≥n 3D. Siguiendo ese esp√≠ritu, cuentan con un sistema de calibrado continuo autom√°tico, son compatibles con MacOS o Windows y admiten una buena lista de formas de entrada de datos, desde WiFi a USB o MicroSD.

¬ŅLa mejor noticia? El precio. La Monoprice Mini Delta 3D cuesta 160 d√≥lares (seg√ļn el representante de la compa√Ī√≠a saldr√° a la venta en Europa por alrededor de 180 euros). Su compa√Īera, la MonoPrice Select Mini 3D ya puede encontrarse en Amazon por 199 euros. La visita a Showstoppers me ha servido para abrir los ojos a una realidad de la que no era consciente: si no tienes en casa una impresora 3D es solo porque no quieres, y yo quiero una.