Durante años, el café ha sido tanto un placer diario como una fuente de controversias. Sus beneficios son cada vez más respaldados por la ciencia, pero su impacto no depende solo de la cantidad o del tipo de grano: también importa cuándo lo consumes. Si quieres seguir disfrutando de esta bebida sin que interfiera con tu descanso, hay un detalle clave que no deberías pasar por alto.
Lo que la ciencia ya no discute sobre el café
El café ha dejado de ser visto como un enemigo del sistema nervioso y se ha consagrado como un aliado de la salud cuando se consume con cabeza. Investigaciones recientes lo vinculan con una reducción en la incidencia de enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer e incluso trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer y el Parkinson.

Estos beneficios se deben a su abundancia en polifenoles —conocidos antioxidantes y antiinflamatorios— y a los efectos de la cafeína sobre la concentración y la función cognitiva. Pero todo esto solo es útil si se controla no solo el “cuánto”, sino también el “cuándo”.
Cuándo deberías frenar para no perder el sueño
El horario en que se toma café marca una diferencia sustancial. Un estudio citado por European Heart Journal demostró que quienes restringen su consumo a las mañanas presentan mejores tasas de longevidad que quienes lo extienden a lo largo del día. La razón: la cafeína permanece activa durante horas y puede desajustar el ritmo circadiano, afectando la calidad del descanso nocturno.
Según el experto en salud y nutrición Marcos Vázquez, deberíamos dejar de tomar café al menos nueve horas antes de dormir. Esta afirmación se basa en un metaanálisis publicado en Sleep Medicine Reviews, que concluye que incluso consumos moderados de cafeína a media tarde pueden provocar dificultades para conciliar el sueño.
Claves para seguir disfrutándolo sin efectos secundarios

Para que el café siga siendo tu aliado y no tu enemigo oculto, Vázquez recomienda tener en cuenta tres reglas sencillas:
-
Elegir siempre café de especialidad, preferiblemente orgánico.
-
No superar las dos o tres tazas al día.
-
Cortar su consumo con un margen de nueve horas antes de dormir.
En personas sensibles a la cafeína, este margen puede incluso no ser suficiente. En esos casos, el café descafeinado puede ser una excelente alternativa para seguir disfrutando del ritual sin poner en jaque el descanso.
Fuente: Infobae.