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Tecnología

Trump quiere que la Inteligencia Artificial pase a llamarse Super Inteligencia. El cambio disparó los dominios de Eslovenia y ahora internet busca algo mucho más raro detrás del “SI”

Trump ordenó que el Gobierno de EEUU use “Super Intelligence” en lugar de IA. El acrónimo coincide con el dominio .si de Eslovenia, que vive una fiebre especulativa. La coincidencia ya alimenta teorías sin pruebas.
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Donald Trump decidió que la inteligencia artificial necesitaba un nuevo nombre. Desde el 29 de septiembre, una orden ejecutiva establece que las agencias del Gobierno de Estados Unidos deberán utilizar “Super Intelligence” (SI) en lugar de “Artificial Intelligence” (AI) en comunicaciones oficiales, webs, informes y documentos no estatutarios.

Hasta ahí, podría parecer simplemente otro ejercicio de branding político. El problema es que “SI” tiene una segunda vida bastante particular: .si es el dominio territorial de Eslovenia. Y justo cuando Trump comenzó a promocionar el término, miles de personas empezaron a comprar direcciones web terminadas en esas dos letras.

Como cuenta Matt Novak en Gizmodo, la coincidencia ha sido suficiente para que en redes sociales aparezca una teoría bastante más grande: que alguien conocía de antemano el cambio de nombre y empezó a acumular dominios para ganar dinero después.

Eslovenia acaba de encontrarse con una pequeña fiebre del oro digital

Los números ayudan a entender por qué surgieron las sospechas. Antes de todo esto, .si era básicamente lo que siempre había sido: el dominio nacional de un país de unos dos millones de habitantes. En agosto se registraron alrededor de 3.500 nuevos dominios. Después del discurso de Trump ante Naciones Unidas del 22 de septiembre, esa cifra comenzó a aparecer prácticamente cada día. El 28 de septiembre, solo en las 24 horas anteriores se habían registrado 4.311.

La organización eslovena ARNES, responsable del registro, informó que el día del discurso se compraron más de 2.000 direcciones y al siguiente más de 4.000. En septiembre, el espacio .si llegó a crecer más de un 15%. Y hay otra pieza curiosa: la especulación empezó antes del discurso de la ONU.

Netcraft detectó compras masivas después de que Trump publicara en redes sociales encuestas sobre posibles sustitutos para “AI”. Más de la mitad de algunos dominios .si adquiridos durante ese periodo terminaron posteriormente puestos a la venta. De ahí nace la teoría.

La conexión con Trump es llamativa. Las pruebas son otra historia

Trump quiere que la Inteligencia Artificial pase a llamarse Super Inteligencia. El cambio disparó los dominios de Eslovenia y ahora internet busca algo mucho más raro detrás del “SI”
© Truth Social / Donald Trump.

El inversor de criptomonedas Adam Cochran ha sugerido públicamente que personas con información privilegiada podrían haber anticipado el cambio y comprado dominios antes de que su valor aumentara. Novak recoge esa hipótesis en Gizmodo, junto con otro detalle que inevitablemente ha alimentado internet: Melania Trump nació en Eslovenia. Pero actualmente no existen pruebas públicas que demuestren que Trump, su familia o personas de su entorno estén detrás de esas compras.

Las identidades de muchos compradores no son públicas y el crecimiento de .si tiene explicaciones mucho menos extraordinarias. Trump habló del cambio antes de formalizarlo, por lo que los especuladores podían anticipar perfectamente que dos letras relacionadas con una industria multimillonaria podían convertirse en una dirección web codiciada. Además, Trump tampoco inventó la palabra.

Silicon Valley llevaba años hablando de “superinteligencia”

“Superinteligencia” tiene desde hace años un significado propio dentro de la investigación sobre IA: sistemas hipotéticos capaces de superar ampliamente las capacidades humanas. Mucho antes de la orden de Trump, empresas tecnológicas ya habían recuperado el término. Meta, por ejemplo, presentó en 2025 su idea de una “superinteligencia personal”, y durante 2026 continuó utilizándola para describir el futuro de sus productos.

Eso plantea una explicación menos conspirativa, aunque igualmente interesante. Los compradores de dominios quizá no necesitaban ninguna filtración: solo necesitaban observar hacia dónde se estaba moviendo el lenguaje de Silicon Valley.

Lo verdaderamente extraordinario es que Trump ha llevado ese lenguaje desde las presentaciones tecnológicas hasta la burocracia federal. La orden del 29 de septiembre exige formalmente que el Ejecutivo estadounidense empiece a decir SI. Y mientras Washington intenta cambiarle el nombre a una tecnología, en Eslovenia alguien está haciendo caja vendiendo dos letras.

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