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Ciencia

Un agujero negro situado en nuestra galaxia lanza chorros con una energía equivalente a 10.000 soles y viajan a media velocidad de la luz. Científicos acaban de medir por primera vez su potencia real

Los agujeros negros suelen asociarse con oscuridad y destrucción silenciosa. Pero algunos también expulsan materia con una violencia difícil de imaginar. Ahora, por primera vez, la ciencia logró medir cuánta energía liberan esos chorros en tiempo real.
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Hay objetos en el universo que parecen desafiar cualquier intuición humana. Los agujeros negros están en la cima de esa lista. Su gravedad es tan intensa que ni la luz puede escapar una vez cruzado cierto límite. Sin embargo, alrededor de muchos de ellos ocurre una paradoja fascinante: mientras engullen materia, también expulsan parte de ella en forma de jets colosales.

Esos chorros de plasma viajan a velocidades cercanas a la luz y pueden extenderse a distancias inmensas. Los astrónomos sospechaban desde hace décadas que eran uno de los motores energéticos más importantes del cosmos, pero faltaba una medición directa y precisa de su potencia instantánea. Ahora ya la tienen.

El protagonista: Cygnus X-1, una leyenda astronómica

Un agujero negro situado en nuestra galaxia lanza chorros con una energía equivalente a 10.000 soles y viajan a media velocidad de la luz. Científicos acaban de medir por primera vez su potencia real
© NASA / CXC / Melissa Weiss (CXC).

El sistema estudiado fue Cygnus X-1, uno de los nombres más célebres de la astronomía moderna. Se trata del primer agujero negro aceptado ampliamente como tal, identificado hace más de medio siglo. Está situado a unos 7.200 años luz de la Tierra, en la constelación del Cisne, dentro de nuestra propia galaxia. No está solo: forma un sistema binario junto a una estrella supergigante azul que gira a su alrededor.

Esa estrella no es una simple acompañante. Su viento estelar y parte de su materia alimentan al agujero negro, creando un disco de acreción caliente y proporcionando “combustible” para lanzar los chorros. El agujero negro posee unas 21 masas solares comprimidas en una región sorprendentemente pequeña a escala cósmica.

Cómo midieron algo que parecía imposible

El estudio, publicado en Nature Astronomy, utilizó 18 años de observaciones de radio de alta resolución obtenidas con una red internacional de telescopios. En lugar de medir directamente el chorro como si fuera una manguera visible, los investigadores analizaron cómo el potente viento de la estrella compañera lo desviaba una y otra vez durante la órbita del sistema.

Ese comportamiento fue descrito como “chorros danzantes”. Los jets cambiaban sutilmente de dirección al interactuar con el entorno, y esos movimientos contenían la información clave. Mediante modelos físicos y simulaciones por ordenador, el equipo pudo calcular cuánta fuerza debía tener el chorro para resistir, curvarse y seguir avanzando.

El resultado impresiona incluso en astronomía

Los cálculos revelaron que los jets de Cygnus X-1 alcanzan una potencia comparable a la emitida por 10.000 soles al mismo tiempo. Además, la materia expulsada viaja a unos 150.000 kilómetros por segundo, aproximadamente la mitad de la velocidad de la luz. Eso convierte a este sistema en una fábrica de energía extraordinaria dentro de la Vía Láctea.

Los investigadores también concluyeron que cerca del 10% de la energía liberada cuando la materia cae hacia el agujero negro termina canalizada en esos chorros. Ese dato es especialmente valioso porque coincide con muchas simulaciones cosmológicas usadas desde hace años, pero hasta ahora faltaba confirmación observacional sólida.

Por qué importa mucho más allá de un solo agujero negro

Un agujero negro situado en nuestra galaxia lanza chorros con una energía equivalente a 10.000 soles y viajan a media velocidad de la luz. Científicos acaban de medir por primera vez su potencia real
© NASA / ESA / Davide De Martin.

Los jets no son un espectáculo aislado. Cuando atraviesan el espacio, chocan con gas interestelar, comprimen nubes, generan turbulencias y redistribuyen energía. En agujeros negros supermasivos situados en centros galácticos, estos procesos pueden influir en la formación de estrellas e incluso en la evolución completa de galaxias.

Por eso Cygnus X-1 funciona como laboratorio cercano. Lo aprendido aquí ayuda a interpretar señales similares en millones de sistemas mucho más lejanos y difíciles de estudiar.

El universo también se esculpe con violencia

A veces imaginamos el cosmos como un lugar quieto y elegante. La realidad suele ser más cruda. Hay estrellas explotando, galaxias colisionando y agujeros negros disparando materia a velocidades extremas.

Este nuevo estudio añade una pieza esencial: ya no solo sabemos que esos chorros existen. Ahora sabemos cuán poderosos pueden ser. Y resulta que, incluso en la oscuridad más absoluta, el universo sigue encontrando formas espectaculares de brillar.

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