No todos los ingredientes de la vida están en la Tierra. Un equipo de astrónomos liderado por la Universidad de Harvard ha identificado un tipo poco común de metanol en el entorno de una estrella joven, en lo que muchos consideran un hito en la astrobiología. El descubrimiento apunta a que los elementos fundamentales de la vida podrían estar más repartidos por el universo de lo que imaginamos.
Un tipo de metanol raro y su conexión con el origen de la vida

Astrónomos del Centro de Astrofísica de Harvard y el Smithsonian detectaron isótopos poco comunes de metanol —una forma de alcohol— en un disco de formación planetaria alrededor de la estrella HD 100453, situada a unos 330 años luz de la Tierra. Es la primera vez que se observan estas variantes de metanol en este tipo de entorno, y lo lograron gracias a datos del radiotelescopio ALMA, en Chile.
El hallazgo es crucial porque estos discos de polvo y gas son los escenarios donde nacen los planetas y cometas. El hecho de que estos isótopos estén presentes sugiere que los bloques básicos de la vida, como los compuestos orgánicos complejos, ya están disponibles desde el inicio del proceso de formación planetaria.
La estrella observada tiene una masa mayor a la del Sol, lo que genera un entorno más cálido. Este calor hace que las moléculas, incluido el metanol, se encuentren en forma de gas y puedan ser detectadas con mayor facilidad por ALMA, a diferencia de lo que sucede en discos más fríos como el del Sol.
De un disco estelar a los cometas que trajeron la vida
Uno de los datos más llamativos del estudio es que la proporción de metanol observada es muy similar a la que encontramos en los cometas de nuestro propio sistema solar. Esto refuerza la teoría de que estos cuerpos helados podrían haber transportado moléculas orgánicas a la Tierra en sus primeras etapas, favoreciendo el surgimiento de la vida.
Según los científicos, la alta presencia de metanol en HD 100453 indica que los discos protoplanetarios podrían estar repletos de otras moléculas clave, como aminoácidos o azúcares. El metanol detectado se ubica en un anillo de polvo a unos 2.400 millones de kilómetros de la estrella, un lugar propicio para que se acumulen y evolucionen los ingredientes químicos esenciales.
El descubrimiento no solo sugiere que la vida en la Tierra pudo haber tenido un origen más cósmico de lo que se creía, sino que también apunta a que condiciones similares podrían repetirse en muchos otros sistemas estelares. Y con ellas, quizás, otras formas de vida.