Entre las cinco películas nominadas al Oscar 2026 a Mejor largometraje de animación, dos títulos rompieron todos los esquemas. No procedían de los grandes estudios estadounidenses ni respondían a fórmulas comerciales reconocibles. Eran europeas, autorales y profundamente personales. Una de ellas fue Arco. La otra es Little Amélie.
Una película de animación como ninguna otra
Dirigida por los debutantes Mailys Vallade y Liane-Cho Han, Little Amélie se aleja radicalmente de lo que solemos asociar al cine de animación. Su protagonista no es una heroína ni un personaje parlante, sino un bebé, y toda la película está narrada desde su punto de vista.
La pequeña Amélie observa el mundo con una mirada pura, inocente y fragmentada. Lo que vemos, lo vemos como ella lo siente: colores, sonidos, texturas, emociones todavía sin nombre.

Descubrir el mundo desde cero
Amélie es una niña que, durante sus primeros años de vida, se percibe a sí misma como “un tubo digestivo inerte y vegetativo”. Pero algo cambia. A partir de los dos años y medio, su percepción del mundo se transforma por completo.
El lenguaje, la familia, Japón, el agua, las estaciones, la tristeza, el paso del tiempo… Todo irrumpe de golpe. Little Amélie se convierte entonces en una odisea íntima sobre el descubrimiento, pero también en una reflexión delicada sobre la pérdida, la memoria y la muerte, temas tratados con una sensibilidad poco habitual en el cine animado.
Una experiencia visual y emocional deslumbrante
La crítica internacional se ha rendido ante la propuesta. Desde Cinemanía la describen como “la única película contada desde el punto de vista de un bebé”, destacando que ofrece “uno de los espectáculos visuales más hermosos del cine reciente” y “uno de los relatos más emocionantes de la animación actual”.
The Wrap habla de “una película de belleza extraordinaria y profunda humanidad”, subrayando lo asombroso de que esté firmada por dos cineastas debutantes. Por su parte, David Ehrlich, en IndieWire, destaca “la fascinante manera en la que aborda la experiencia de descubrir el mundo por primera vez”.
Premios y reconocimiento internacional
Antes incluso de su nominación al Oscar, Little Amélie ya había dejado huella en el circuito de festivales. En el Festival de San Sebastián fue reconocida con el Premio del Público a Mejor película europea y el Premio a Mejor largometraje de animación de la Asociación de Críticos de Los Ángeles.
Un recorrido que confirma que no estamos ante una película “solo” para niños, ni siquiera solo para amantes de la animación, sino ante una obra pensada para quienes aman el cine en su forma más sensorial y emocional.
Una cita imprescindible en salas
Hay películas que se disfrutan en casa y otras que necesitan una pantalla grande para desplegar todo su poder. Little Amélie pertenece claramente al segundo grupo. Su mezcla de delicadeza, riesgo formal y emoción la convierten en una de esas experiencias especiales que no aparecen todos los años.
Podrás verla en cines a partir del 20 de febrero. Una semana y poco más para descubrir una de las propuestas animadas más bellas, arriesgadas y conmovedoras del año.
Fuente: SensaCine.