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Ciencia

Un cocodrilo gigante dominaba Sudamérica hace millones de años y los fósiles revelan cuáles eran sus presas

Marcas de dientes encontradas en fósiles de grandes mamíferos del Mioceno apuntan a Purussaurus neivensis, un enorme caimán que ocupaba la cima de la cadena alimentaria en los antiguos humedales de Sudamérica.
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Hace más de 10 millones de años, buena parte del norte de Sudamérica era muy distinta a la que conocemos hoy. En lugar de la actual selva amazónica se extendía un enorme sistema de lagos, pantanos y ríos conocido como Pebas, donde convivían tortugas gigantes, aves depredadoras, perezosos terrestres y mamíferos herbívoros de gran tamaño.

Entre todos ellos había un depredador especialmente difícil de ignorar: Purussaurus neivensis, un enorme pariente de los actuales caimanes.

Los científicos ya sospechaban desde hace tiempo que este animal ocupaba uno de los niveles más altos de la cadena alimentaria. Ahora, nuevas evidencias encontradas en huesos fósiles de mamíferos del Mioceno aportan pistas directas sobre qué animales podía atacar o consumir.

Un estudio publicado en 2026 analizó marcas encontradas en restos de grandes ungulados fósiles de Colombia y concluyó que algunas de ellas encajan con la dentición de Purussaurus neivensis. En determinados ejemplares, los investigadores encontraron perforaciones de gran tamaño y fracturas compatibles con la mordida de un cocodriliano enorme.

Las marcas de dientes son como una firma del depredador

Los paleontólogos no necesitan encontrar al depredador junto a su presa para reconstruir una escena de caza.

La forma de las heridas puede proporcionar mucha información.

En algunos de los fósiles estudiados aparecen perforaciones circulares e incluso marcas divididas por una pequeña cresta central. Este tipo de huella encaja con dientes provistos de bordes cortantes, como los de ciertos cocodrilianos.

Uno de los cráneos analizados presenta una perforación de casi 3 centímetros de diámetro, acompañada de daños en el hueso compatibles con el ataque de un gran cocodrilo. Por tamaño y anatomía, Purussaurus neivensis aparece como uno de los principales candidatos.

No siempre es posible determinar si el animal fue cazado vivo o si su cadáver fue aprovechado después. Pero las marcas permiten demostrar que estos grandes reptiles interactuaban directamente con algunos de los mamíferos más grandes de su ecosistema.

Un cocodrilo gigante dominaba Sudamérica hace millones de años y los fósiles revelan cuáles eran sus presas
© Storithians Earth – Youtube.

Ya habíamos encontrado a Purussaurus atacando otras presas

No es la primera vez que aparece una prueba semejante.

Un fósil de perezoso terrestre de unos 13 millones de años, descubierto en la Amazonia peruana, conserva nada menos que 46 marcas de dientes.

Los investigadores concluyeron que probablemente fueron producidas por un ejemplar joven o subadulto de Purussaurus, de aproximadamente cuatro metros de longitud. El animal habría mordido la parte inferior de una de las patas traseras del perezoso, quizá para arrastrarlo hacia el agua.

Lo sorprendente es que aquel depredador todavía no había alcanzado su tamaño máximo.

Eso significa que incluso los individuos jóvenes ya podían atacar mamíferos terrestres de dimensiones comparables a una gran capibara.

También pudo enfrentarse a las temibles “aves del terror”

Otra evidencia publicada en 2025 mostró marcas de cocodriliano sobre el hueso de una gran ave fororrácida, las conocidas popularmente como aves del terror.

Estas aves eran depredadores terrestres de gran tamaño, pero el fósil demuestra que tampoco estaban necesariamente a salvo cuando se acercaban al agua.

Los investigadores propusieron que un caimán de varios metros, posiblemente Purussaurus neivensis, consumió al animal, aunque no pudieron determinar con certeza si lo cazó directamente o aprovechó su cadáver.

El hallazgo revela un ecosistema mucho más complejo de lo que podría parecer: los grandes depredadores no ocupaban compartimentos aislados, sino que podían competir, atacarse o alimentarse unos de otros.

Un cocodrilo gigante dominaba Sudamérica hace millones de años y los fósiles revelan cuáles eran sus presas
© Storithians Earth – Youtube.

El adulto era todavía más impresionante

Purussaurus pertenece a un linaje de caimanes gigantes que alcanzó tamaños extraordinarios durante el Mioceno.

Los ejemplares completamente desarrollados de algunas especies del género superaron ampliamente los tamaños de los cocodrilos actuales. En el caso de P. neivensis, los estudios disponibles apuntan a individuos de varios metros de longitud, mientras que especies posteriores como Purussaurus brasiliensis pudieron superar los diez metros.

Este último habría poseído además una mordida extraordinariamente potente, suficiente para enfrentarse a grandes mamíferos y tortugas con caparazones muy resistentes.

Todo apunta a que estos animales funcionaban como grandes depredadores generalistas de los antiguos humedales sudamericanos.

Y las nuevas marcas encontradas en fósiles ayudan a reconstruir esa historia con un nivel de detalle poco habitual: no solo sabemos que existieron cocodrilos gigantes, sino que empezamos a saber exactamente a qué animales mordían.

 

 

Fuente: Futura Science.

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