El misterio de los gatos naranjas finalmente resuelto
Los gatos, adorados por millones como compañeros de hogar, tienen una característica que fascina especialmente: el pelaje naranja. Este color llamativo y vibrante ha conquistado corazones a nivel mundial, convirtiendo a estos felinos en protagonistas de innumerables historias y anécdotas. Sin embargo, durante más de 100 años, los científicos no lograron identificar la causa de este distintivo color.
Un estudio reciente, realizado por equipos de las universidades de Stanford (EE. UU.) y Kyushu (Japón), finalmente esclareció este enigma. Los investigadores descubrieron que el color naranja se debe a un gen específico, denominado ARHFGAP36, que está presente de forma predominante en el ADN de estos gatos. Las células de los felinos naranjas expresan este gen 13 veces más que en gatos de otros colores, lo que resulta en su característico tono.
Cómo un gen transforma los pigmentos del pelaje
Para garantizar la precisión de los resultados, los científicos analizaron el material genético de 188 gatos, entre los que se incluían 145 naranjas, 6 calicós (multicolor) y 37 de otros colores. Según el estudio liderado por el genetista Hidehiro Toh, el gen ARHFGAP36 altera los pigmentos de eumelanina, responsables de tonalidades oscuras, y los reemplaza por feomelanina, que genera colores anaranjados o amarillos.
Este descubrimiento es especialmente relevante porque el naranja vibrante que produce el gen ARHFGAP36 rompe con las reglas generales de la pigmentación en mamíferos. Como lo expresó la genetista Kelly McGowan de la Universidad de Stanford: «Nuestro trabajo demuestra que los gatos naranjas son un verdadero unicornio genético».
Un hallazgo con más de 100 años de historia
El estudio también confirma y amplía las teorías planteadas en 1912 por el científico estadounidense Clarence Cook Little, quien sugirió que el color del pelaje de los gatos estaba relacionado con el cromosoma X. Más de un siglo después, la identificación del gen ARHFGAP36 no solo valida su hipótesis, sino que introduce una nueva perspectiva en la biología de los pigmentos felinos.
Aunque este avance marca un hito, los investigadores admiten que queda mucho por descubrir. Según Hiroyuki Sasaki, coautor del estudio, el próximo desafío será determinar cuándo y dónde surgió esta variación genética y cómo se propagó globalmente. Este campo de investigación promete seguir revelando secretos sobre estos queridos felinos en los próximos años.
Fuente: La Nacion.