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Ciencia

Un detector submarino en el Mediterráneo captó una partícula imposible de ignorar. Ahora los científicos creen que ese neutrino extremo pudo viajar desde galaxias a miles de millones de años luz

En 2023, un telescopio submarino detectó el neutrino más energético jamás observado. Un nuevo estudio sugiere que podría haberse originado en blazares lejanos, galaxias con agujeros negros capaces de lanzar chorros de energía hacia la Tierra.
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En las profundidades del mar Mediterráneo, un detector científico registró en 2023 una señal extremadamente rara: el neutrino más energético jamás detectado. Dos años después, un nuevo estudio internacional empieza a reconstruir el posible origen de esa partícula casi fantasma. La explicación más probable apunta a blazares lejanos, galaxias activas con agujeros negros supermasivos capaces de lanzar chorros de energía directamente hacia la Tierra.

El hallazgo no solo representa un récord energético. También podría ayudar a entender algunos de los procesos más violentos del universo.

Un telescopio en el fondo del mar detecta una partícula imposible

Un detector submarino en el Mediterráneo captó una partícula imposible de ignorar. Ahora los científicos creen que ese neutrino extremo pudo viajar desde galaxias a miles de millones de años luz
© Aurore Simonnet/Sonoma State University.

La señal fue registrada por KM3NeT, una infraestructura científica europea situada en el fondo del Mediterráneo, frente a la costa de Sicilia. Este observatorio utiliza una red de telescopios submarinos diseñados para detectar neutrinos, partículas extremadamente ligeras que apenas interactúan con la materia. De hecho, miles de millones atraviesan nuestro cuerpo cada segundo sin dejar rastro. Pero el evento detectado en 2023 fue cualquier cosa menos normal.

Los investigadores calcularon que la partícula tenía una energía cercana a 220 petaelectronvoltios (PeV), unas 40.000 veces superior a la energía típica de los neutrinos producidos por el Sol. Un valor así solo puede generarse en algunos de los entornos más extremos del cosmos.

Blazares: galaxias que disparan chorros de energía al universo

Para encontrar su origen, los científicos realizaron simulaciones de numerosos escenarios astrofísicos posibles. El candidato más plausible terminó siendo un tipo particular de galaxia activa conocida como blazar.

Los blazares contienen agujeros negros supermasivos que devoran materia y lanzan gigantescos chorros de partículas y radiación casi a la velocidad de la luz. Cuando uno de esos chorros apunta hacia la Tierra, se convierte en una fuente potencial de partículas extremadamente energéticas.

Las simulaciones mostraron que poblaciones de blazares lejanos podrían producir neutrinos con energías comparables a la observada.

Una señal que no proviene de una única explosión

Un detector submarino en el Mediterráneo captó una partícula imposible de ignorar. Ahora los científicos creen que ese neutrino extremo pudo viajar desde galaxias a miles de millones de años luz
© The Atacama Cosmology Telescope collaboration.

Los investigadores también buscaron señales asociadas a un evento concreto —como una explosión cósmica detectada en radio, rayos X o rayos gamma— pero no encontraron ninguna coincidencia clara.

Esto sugiere que el neutrino podría no haberse originado en una sola explosión, sino en la combinación de múltiples fuentes más débiles distribuidas en el universo. El resultado refuerza la idea de que los neutrinos de ultra alta energía podrían surgir de procesos astrofísicos colectivos que todavía no comprendemos del todo.

Mensajeros invisibles del universo extremo

Los neutrinos son conocidos como mensajeros cósmicos únicos porque transportan información sobre fenómenos que otras señales —como la luz— no pueden revelar. Mientras que los fotones pueden ser absorbidos o desviados por la materia, los neutrinos atraviesan prácticamente todo el universo sin alterarse.

Por eso, detectar uno con una energía tan extrema abre una nueva ventana para estudiar los motores más poderosos del cosmos.

Y aunque la hipótesis de los blazares aún necesita confirmarse con nuevos datos, el evento registrado en el Mediterráneo demuestra algo fascinante: el universo todavía es capaz de producir partículas mucho más energéticas de lo que imaginábamos.

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