En las regiones áridas, plantar un árbol suele ser mucho más sencillo que mantenerlo con vida. Los ejemplares jóvenes necesitan agua mientras desarrollan sus raíces, pero llevarla hasta zonas remotas puede resultar caro, lento o directamente imposible.
Jia Mingxuan conoce bien este problema. El estudiante de 14 años vive en Aohan, dentro de la región china de Mongolia Interior, un territorio situado junto a la zona arenosa de Horqin y vinculado al gigantesco programa de reforestación Three-North Shelterbelt, conocido popularmente como la Gran Muralla Verde de China.
Después de observar que muchos árboles recién plantados tenían dificultades para sobrevivir, Jia intentó diseñar un sistema que les proporcionara pequeñas cantidades de agua sin bombas, depósitos ni conexión eléctrica.
Un estudiante chino de 14 años creó un sistema con un tubo metálico y botellas de plástico que obtiene agua de la humedad del aire para regar zonas desérticas sin usar electricidad, bombas ni motores https://t.co/lZ5499VCp2 pic.twitter.com/gbvYTgcNCA
— EL IMPARCIAL (@elimparcialcom) July 31, 2026
Una idea que apareció mientras cocinaban
La inspiración surgió en la cocina de su casa. Mientras se preparaba la comida, Jia observó cómo el vapor se convertía en gotas al entrar en contacto con una superficie más fría. Entonces se preguntó si podía reproducir el mismo fenómeno bajo tierra.
Con tubos de acero comprados en una ferretería y botellas de plástico reutilizadas, construyó varios prototipos. Los cuatro primeros no funcionaron como esperaba, pero el quinto consiguió acumular agua procedente de la humedad atmosférica.
El diseño utiliza un tubo hueco enterrado verticalmente junto al árbol. En la parte superior incorpora una pieza impulsada por el viento que favorece la circulación del aire hacia el interior. Como el suelo permanece más frío que la superficie durante determinados momentos, parte del vapor se condensa dentro del conducto y forma gotas que descienden hacia la zona de las raíces.
El sistema no fabrica agua ni puede funcionar en cualquier condición. Necesita que el aire contenga suficiente humedad y que exista una diferencia de temperatura capaz de provocar la condensación. Tampoco hay datos públicos que demuestren todavía cuánta agua produce diariamente o qué porcentaje puede mejorar la supervivencia de los árboles.
Su ventaja potencial está en otro lugar: puede proporcionar un aporte lento y localizado sin consumir electricidad ni transportar continuamente agua hasta el terreno.
Un prototipo construido a base de pruebas
Jia estudiaba interno y debía recorrer unos 30 kilómetros para llegar hasta el lugar donde probaba el dispositivo. En ocasiones se levantaba a las cuatro de la mañana para desenterrar el tubo, medir la humedad y regresar a tiempo para continuar con sus clases.
El invento, denominado dispositivo automático de riego para árboles de regiones áridas, obtuvo una medalla de oro en la categoría juvenil de iENA 2025, la Exposición Internacional de Ideas, Inventos y Nuevos Productos celebrada en Núremberg. En aquella edición participaron más de 540 inventos presentados por unos 274 expositores de 21 países y regiones.
El premio no significa que ya esté listo
El dispositivo continúa siendo experimental. Jia trabaja actualmente con un equipo de investigación de Shanghái para mejorar su estabilidad, resistencia y viabilidad práctica. Entre las posibilidades estudiadas se encuentra sustituir algunos componentes por materiales más duraderos y adecuados para una producción futura.
Antes de instalarlo junto a miles de árboles será necesario compararlo con otros sistemas, medir su rendimiento durante diferentes estaciones y comprobar que los materiales no generan más residuos de los que pretenden evitar.
Aun así, el prototipo muestra cómo un principio físico sencillo puede convertirse en una posible herramienta de reforestación. La idea nació al observar unas gotas en una cocina, pero podría terminar ayudando a que los árboles jóvenes sobrevivan allí donde cada gota cuenta.