Imagen: Photo/Los Alamos National Laborator

Un an√°lisis de muestras de suelo, sedimentos oce√°nicos y frutos de las Islas Marshall, el espacio de casi 70 ensayos de armas nucleares durante los a√Īos 1940 y 1950, revel√≥ niveles alarmantes de radiaci√≥n, con algunas regiones en niveles que superan las √°reas afectadas por Fukushima y Chern√≥bil.

Desde 1946 hasta 1958, Estados Unidos realizó 67 pruebas nucleares en las Islas Marshall, una serie de atolones ubicados al norte del ecuador entre Hawai y Australia. Veintitrés de estas pruebas se realizaron en el atolón de Bikini y 44 cerca del atolón de Enewetak, pero las consecuencias se extendieron por todas las Islas Marshall, exponiendo a los indígenas a niveles peligrosos de radiación.

Gran parte de las Islas Marshall siguen siendo inhabitables como consecuencia de estas pruebas nucleares, y no está claro de inmediato cuándo los residentes de Marshall podrán regresar a sus hogares ancestrales. Tres nuevos estudios publicados hoy en Actas de la Academia Nacional de Ciencias sugieren que su esperado retorno no se realizará en el corto plazo. Un equipo de investigación dirigido por Emlyn Hughes y Malvin Ruderman, del Centro de Estudios Nucleares de la Universidad de Columbia, detectó niveles peligrosos de radiación en el suelo, los sedimentos oceánicos y las frutas en estas áreas contaminadas.

Hace tres a√Īos, el mismo equipo descubri√≥ niveles alarmantes de radiaci√≥n gamma en las Islas Marshall, y en niveles que superaron las expectativas de los cient√≠ficos. Los tres nuevos estudios de PNAS se suman a este trabajo previo, que se est√° realizando para determinar cu√°les de las Islas Marshall, si las hay, son seguras para el reasentamiento y los riesgos espec√≠ficos que enfrentar√≠an los pueblos ind√≠genas que regresan.

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Para el primer estudio, los investigadores midieron la radiaci√≥n gamma de fondo en muestras de suelo tomadas de cuatro atolones en 2017 y 2018: Bikini, Enewetak, Rongelap y Utirik. La radiaci√≥n gamma en las islas Bikini y Naen fue mucho m√°s all√° del l√≠mite m√°ximo de exposici√≥n seg√ļn lo estipulado en los acuerdos entre Estados Unidos y la Rep√ļblica de las Islas Marshall. En Bikini, los niveles eran tan altos como 648 milirems por a√Īo, y en Naen eran tan altos como 460 milirems por a√Īo. La exposici√≥n segura a la radiaci√≥n es de 100 milirems por a√Īo, seg√ļn el acuerdo entre Estados Unidos y las Islas Marshall.

Imagen: Una bomba de hidrógeno detonó sobre el atolón Bikini el 21 de mayo de 1956 (AP)

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Estos niveles son ‚Äúsignificativamente m√°s altos‚ÄĚ que ‚Äúlas √°reas afectadas por los accidentes de Chern√≥bil y Fukushima‚ÄĚ, escribieron los autores del estudio. Los ‚Äúniveles de radiaci√≥n en la isla Bikini, que sirvieron como la isla principal para la habitaci√≥n en el atol√≥n, antes y despu√©s de las pruebas, son demasiado altos para la reubicaci√≥n en Bikini‚ÄĚ, seg√ļn la nueva investigaci√≥n. Algunas de las islas exteriores ‚Äúpueden no [ser] adecuadas para habitarse por s√≠ mismas, pero ... los isle√Īos pueden visitarlas en busca de alimento, especialmente en tiempos de cosecha‚ÄĚ.

Para el segundo artículo, los investigadores exploraron el cráter Castle Bravo, el sitio de la prueba nuclear más poderosa jamás realizada por Estados Unidos, que tuvo lugar el 1 de marzo de 1954. Esta explosión de 15 megatones vaporizó la tierra debajo, formando un cráter 1.5 kilómetros de ancho y 75 metros de profundidad en el atolón de Bikini. Las consecuencias resultantes se componían de coral pulverizado, agua y partículas radiactivas. Se detectaron rastros de los desechos radiactivos hasta Japón, India, Australia, Europa e incluso Estados Unidos.

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La explosi√≥n del Castle Bravo tambi√©n produjo material radioactivo que se asent√≥ en los sedimentos del oc√©ano. Desde el barco de investigaci√≥n Indies Surveyor, los investigadores recolectaron cerca de 130 muestras de n√ļcleos del cr√°ter de Castle Bravo desde 2017 hasta 2018. El an√°lisis mostr√≥ que, seis d√©cadas m√°s tarde, los niveles de radiaci√≥n siguen siendo ‚Äú√≥rdenes de magnitud‚ÄĚ por encima de los niveles normales dentro de la pulgada superior de Sedimento a trav√©s de todo el cr√°ter. Los investigadores concluyen as√≠:¬†

En resumen, todav√≠a hay contaminaci√≥n residual de los radion√ļclidos en todo el cr√°ter de la bomba en Bravo, desde el centro hasta el borde. Encontramos que la distribuci√≥n de radion√ļclidos es bastante uniforme en todo el cr√°ter, con cierta disminuci√≥n hacia el borde del cr√°ter ... Aunque la laguna se est√° llenando gradualmente con el tiempo, los niveles de contaminaci√≥n de los is√≥topos radiactivos residuales de larga vida, como el plutonio y el americio, probablemente durar√° por siglos. Las pruebas de armas nucleares causaron un cambio dram√°tico en la composici√≥n de los sedimentos. Ser√≠an valiosos estudios adicionales para determinar cu√°l es el impacto en la vida de los cr√°teres de la laguna, especialmente en las zonas m√°s profundas.¬†

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El tercer documento es un an√°lisis de las frutas que se encuentran en las Islas Marshall, a saber, los cocos y las frutas de pandanus. El cesio 137 tiene una vida media de alrededor de 30 a√Īos y es f√°cilmente absorbido por las plantas, lo que presenta un riesgo potencial para la salud. Lamentablemente, se descubri√≥ que 11 islas tienen frutos de coco y pandanus con radioactividad que excede los l√≠mites establecidos por varios pa√≠ses y organizaciones internacionales, incluidos los M√©dicos Internacionales para la Prevenci√≥n de la Guerra Nuclear (IPPNW). Una vez m√°s, algunos de los niveles superaron los valores encontrados cerca de Fukushima y Chern√≥bil.

‚ÄúBas√°ndonos en nuestros resultados, llegamos a la conclusi√≥n de que para garantizar una reubicaci√≥n segura en los atolones de Bikini y Rongelap, parece que es necesario realizar m√°s remediaciones ambientales para evitar la exposici√≥n potencialmente da√Īina a la radiaci√≥n‚ÄĚ, escribieron los autores del estudio.

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En general, algunos resultados muy desalentadores, ya que gran parte de las Islas Marshall siguen siendo inseguras para el reasentamiento. No está claro de inmediato cuándo estas islas estarán libres de radiación, o si alguna vez la gente regresará al atolón de Bikini. Lamentablemente, el cambio climático está empeorando una mala situación, ya que el aumento del nivel del mar podría hacer que muchas de las Islas Marshall seguras sean inhabitables.