La caquexia es uno de los mayores desafíos en oncología: provoca una pérdida drástica de peso, músculo y grasa en pacientes con cáncer y actualmente no tiene cura. Ahora, investigadores del Instituto Weizmann y de la Universidad de Texas han identificado un mecanismo clave que la desencadena. Su hallazgo, publicado en Cell, ofrece una esperanza tangible de tratamiento gracias a un método que ya se está probando en ensayos clínicos.
Un síndrome mortal y frecuente
La caquexia afecta a más del 80% de los pacientes con ciertos tipos de cáncer, como los tumores pancreáticos o pulmonares, y está detrás de casi un tercio de las muertes relacionadas con la enfermedad. Este síndrome no solo deteriora la salud general, sino que también reduce la eficacia de la quimioterapia, acelerando el avance del cáncer y comprometiendo la supervivencia.

La comunicación cerebro-hígado como pieza clave
El estudio señala que la pérdida de peso extrema se debe, en parte, a la interrupción de la comunicación entre el cerebro y el hígado a través del nervio vago. La inflamación generada por el cáncer desregula esta conexión, dañando el metabolismo hepático y desencadenando la caquexia.
Un método no invasivo con resultados prometedores
Los científicos lograron bloquear de forma dirigida el nervio vago derecho en ratones, incluso mediante técnicas no invasivas. El resultado fue sorprendente: los animales no desarrollaron caquexia, mejoraron su respuesta a la quimioterapia y vivieron más tiempo. El hecho de que estas tecnologías ya estén aprobadas para uso clínico abre la posibilidad de una rápida aplicación en humanos.
Este ensayo sobre los efectos del ejercicio en la supervivencia libre de enfermedad en pacientes con cáncer de colon proporciona evidencia definitiva de que el ejercicio ofrece beneficios adicionales para la supervivencia global más allá de la cirugía y la quimioterapia, al mismo… pic.twitter.com/iXjouTpjMg
— José López Chicharro (@ChicharroJL) August 17, 2025
Hacia un futuro con nuevas terapias
El hallazgo no solo ofrece esperanza a millones de pacientes, sino que también confirma la importancia de la comunicación entre cerebro y órganos en la salud. Si los ensayos clínicos confirman los resultados, podríamos estar ante una terapia capaz de mejorar radicalmente la calidad de vida de los enfermos oncológicos y prolongar su supervivencia.
Fuente: Infobae.