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Un hallazgo submarino permite reconstruir una de las siete maravillas del mundo antiguo

Tras más de mil seiscientos años bajo el agua, una de las mayores maravillas del mundo antiguo vuelve a tomar forma. Un hallazgo submarino sin precedentes permitió recuperar piezas monumentales y activar una ambiciosa reconstrucción digital que promete revelar cómo fue realmente una estructura legendaria.
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Durante siglos, su destino fue un misterio envuelto en relatos fragmentarios y ruinas dispersas. Hoy, la tecnología y la arqueología submarina convergen para iluminar ese pasado. En el fondo del Mediterráneo, un descubrimiento reciente reactiva una historia que parecía perdida y abre una nueva etapa para comprender una de las construcciones más admiradas de la Antigüedad.

Un descubrimiento monumental bajo el Mediterráneo

En las profundidades del puerto oriental de Egipto, un equipo internacional de arqueólogos logró recuperar 22 bloques colosales pertenecientes al legendario Faro de Alejandría. Estas piezas, ocultas durante siglos bajo el mar Mediterráneo, permanecieron intactas como testigos silenciosos de una de las obras más impresionantes del mundo antiguo.

El hallazgo forma parte del proyecto internacional PHAROS, una iniciativa que reúne a investigadores y especialistas con un objetivo claro: rescatar, estudiar y reconstruir una estructura que marcó un antes y un después en la historia de la arquitectura y la navegación.

Una colaboración científica sin precedentes

El proyecto PHAROS está liderado por el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, en colaboración con el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Dassault Systèmes. Bajo la dirección de la arqueóloga Isabelle Hairy, la misión combina investigación histórica, arqueología submarina y tecnología de vanguardia.

Los bloques recuperados (dinteles, jambas, umbrales y losas de pavimento) pesan entre 70 y 80 toneladas cada uno. Estas piezas formaban parte de la entrada monumental del faro y revelan una arquitectura que fusionaba tradiciones constructivas egipcias y griegas.

Décadas de exploración bajo el agua

Aunque los restos sumergidos eran visibles desde finales de la década de 1960, el trabajo sistemático comenzó hace más de 30 años. En 1994, el arqueólogo francés Jean-Yves Empereur lideró una exploración a gran escala que permitió documentar más de 3.300 objetos, entre ellos esfinges, obeliscos, columnas y enormes bloques de granito.

Aquella investigación sentó las bases para los avances actuales. Gracias a nuevas tecnologías de exploración y registro, el equipo logró ahora extraer las piezas más imponentes, dando un paso decisivo hacia la reconstrucción del monumento.

El desafío de reconstruir una maravilla perdida

La recuperación física de los bloques es solo una parte del proyecto. Desde hace más de una década, más de cien fragmentos arquitectónicos han sido escaneados directamente en el fondo marino. El objetivo no es reconstruir el faro de forma material, sino recrearlo con precisión en el entorno digital.

Mediante técnicas avanzadas de fotogrametría, cada bloque será modelado en tres dimensiones. Los expertos de Dassault Systèmes se encargan de analizar y reposicionar virtualmente las piezas, como si se tratara de un gigantesco rompecabezas arqueológico. El resultado permitirá visualizar la estructura completa y comprender cómo se ensamblaban sus distintos niveles.

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©YouTube

Una reconstrucción apoyada en la historia

La recreación digital no se limita a los restos físicos. Un equipo multidisciplinario (formado por arqueólogos, historiadores, arquitectos y numismáticos) recopila descripciones antiguas, monedas, grabados y relatos históricos que aportan detalles clave sobre la forma y función del faro.

Estas fuentes permiten contrastar la información arqueológica con los testimonios de la época, afinando la reconstrucción y resolviendo debates históricos sobre la apariencia real de la torre.

Cómo era el Faro de Alejandría en su apogeo

El Faro de Alejandría fue construido a comienzos del siglo III antes de Cristo, durante el reinado de Ptolomeo I Sóter, y diseñado por el arquitecto griego Sóstrato de Cnido. Se alzaba a más de 100 metros de altura sobre la isla de Faro y servía como guía luminosa para los barcos que se aproximaban a la ciudad.

Durante más de 1.600 años fue la estructura más alta construida por el ser humano. Su luz no solo orientaba a los navegantes, sino que simbolizaba el poder y el conocimiento de Alejandría, uno de los grandes centros culturales del mundo antiguo.

El ocaso de una leyenda

El destino del faro cambió de forma irreversible tras un violento terremoto en 1303, que lo dejó inutilizado. Con el paso del tiempo, sus restos fueron reaprovechados. En 1477, el sultán Al-Ashraf Sayf al-Din Qa’it Bay utilizó parte de sus piedras para construir una fortaleza defensiva en el mismo emplazamiento.

Así, la maravilla desapareció de la superficie, pero no de la historia. Hoy, gracias a la arqueología submarina y a la tecnología digital, el Faro de Alejandría vuelve a emerger, no como una ruina silenciosa, sino como una reconstrucción que promete revelar, por primera vez, cómo fue realmente una de las mayores hazañas del mundo antiguo.

 

[Fuente: El Cronista]

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