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Un hombre ruso atrapado desde hace meses en un reality show chino logra que lo echen por fin del programa

Ilustración para el artículo titulado
Imagen: Tencent

Vladislav Ivanov, un traductor ruso de 27 años, se ha convertido en una estrella del pop en China después de su participación accidental en un reality show de boybands musicales.

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El programa se ha traducido como Produce Camp 2021 y es obra del gigante tecnológico Tencent. Ivanov, que se hacía llamar Lelush en el concurso en honor a Lelouch Lamperouge, el protagonista del anime Code Geass, llevaba concursando desde febrero a pesar de haber implorado a la audiencia en repetidas ocasiones que dejara de votar por él para que pudiera irse a casa.

“Convertirme en miembro de una boyband no es mi sueño porque no puedo cantar ni bailar”, dijo durante el programa. “Espero que los jueces no me apoyen. Los demás quieren sacar un sobresaliente, pero yo quiero sacar un suspenso, que significa libertad”.

Ivanov, que nunca pretendió entrar en el programa, conquistó a la audiencia desde el primer momento con una torpe interpretación del rap ruso Jackpot durante la primera ronda del concurso. Al parecer, el público encontraba sus expresiones de aburrimiento y enfado un soplo de aire fresco para el espectáculo.

El joven ruso, que habla inglés y chino con fluidez, se unió al programa después de que su amigo Ivan Wang, director de una agencia de talentos, le pidiera que acompañara a dos artistas japoneses al rodaje como intérprete de chino.

Según South China Morning Post, Produce Camp 2021 se graba en una isla artificial frente a la costa de Hainan, la provincia más meridional de China. Ivanov viajó a la isla con los dos japoneses en calidad de intérprete, pero el personal del programa lo confundía a menudo con un concursante. Fue el director quien se fijó en su atractivo físico y lo convenció de participar.

“Originalmente vine aquí para ayudar a mis dos amigos japoneses a aprender chino”, dijo Ivanov ante las cámaras. “El director sabía que puedo hablar chino y que mi apariencia está bien, así que me preguntó si quería intentar vivir de una manera nueva”.

Según su amigo Ivan Wang, Ivanov “rechazó las repetidas solicitudes del director del programa”, pero acabó aceptando la invitación después de “aburrirse en la isla”. “Pensó que unirse al programa podría ayudarlo a cambiar su personalidad introvertida”, dijo Wang.

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No fue así. A medida que avanzaba el reality, Ivanov se iba hartando de las interminables sesiones de canto y baile. El ruso repetía una y otra vez que no quería estar en el concurso, y rogaba a la audiencia que lo echara para no tener que pagar la exorbitante multa que habría supuesto romper su contrato.

“No me ames, no obtendrás resultados”, advirtió a sus fans en una ocasión. Pero ni sus palabras, ni su aspecto cada vez más desaliñado, ni una campaña para “liberar a Lelush” surgida espontáneamente en Rusia disuadieron al público de votar en su favor. La base de seguidores de Ivanov no paraba de crecer, y empezaron a aparecer carteles pidiendo su apoyo en las redes sociales y los centros comerciales de China.

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Los votos de sus fans colocaron a Ivanov entre los 25 semifinalistas del concurso. Pero, por suerte para él, y quizá gracias a un alegato final en el que reiteró su deseo de no unirse al grupo, el público lo echó antes del episodio final, en el que se decidirán los 11 ganadores que pasarán a formar parte de la boyband internacional.

Según Oddity Central, Ivanov se despidió del programa con un “felicitaciones a todos por dejarme salir del trabajo”, seguido de una extraña risita de alegría que nunca se le había oído en el programa. Más de dos meses después del inicio del concurso de boybands, Lelush es libre de volver a casa.

Matías tiene dos grandes pasiones: Internet y el dulce de leche