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Ciencia

Un iceberg diferente emerge del mar y desconcierta a la ciencia: Nadie había visto algo así

Un pescador se topó con una estructura helada inesperada flotando entre icebergs blancos. Su forma de diamante y tonalidad han generado una ola de asombro entre glaciólogos, que ya investigan el origen de este fenómeno único en la historia registrada.
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Los icebergs han sido durante siglos símbolos del frío polar y la majestuosidad natural. Blancos, azules, gigantescos y silenciosos, flotan a la deriva como fragmentos de historia congelada. Pero lo que encontró un pescador canadiense en mayo de 2025 ha reescrito temporalmente lo que creíamos saber: un iceberg negro, perfecto en forma, que parece tallado en obsidiana.

Un hallazgo que congela al mundo

Un iceberg negro emerge del mar y desconcierta a la ciencia: nadie había visto algo así
© Pixabay – 8moments.

Hallur Antoniussen, experimentado pescador del mar de Labrador, navegaba en aguas del Atlántico norte cuando divisó algo que lo dejó paralizado. En medio de las masas de hielo blancas, flotaba un iceberg negro con forma de diamante. Sin perder tiempo, fotografió la escena. La imagen se viralizó rápidamente y no tardó en captar la atención de científicos y medios internacionales.

Este iceberg no solo llamó la atención por su estética, sino por lo que representa: jamás se había documentado algo así con tal claridad. Según glaciólogos como Lev Tarasov, de la Universidad Memorial de Canadá, su origen puede explicarse, pero sigue siendo una rareza casi imposible.

Las hipótesis detrás del misterio

Un iceberg negro emerge del mar y desconcierta a la ciencia: nadie había visto algo así
© Pixabay – makabera.

Tarasov plantea tres posibles explicaciones para el color del iceberg. La más probable es que contenga sedimentos —como tierra, polvo o rocas— arrastrados por el glaciar durante miles de años, que oscurecieron el hielo al compactarse.

Otra teoría apunta a cenizas volcánicas o incluso restos de meteoritos atrapados en el hielo desde eventos ocurridos hace milenios. Con el paso del tiempo, y tras una fractura en el glaciar, estas partículas habrían aflorado a la superficie.

La tercera hipótesis se relaciona con la edad del iceberg. Cuanto más antiguo el hielo, más tiempo ha tenido para absorber materiales y perder las burbujas de aire que normalmente lo hacen blanco. Tarasov estima que esta pieza podría tener entre mil y cien mil años de antigüedad.

Más que un bloque de hielo: una joya flotante

Lo que más impactó a Antoniussen no fue solo el color, sino la forma. Describió el iceberg como una joya negra que flotaba entre los bloques blancos del océano. Esa estética, unida a su rareza, ha despertado un renovado interés por las regiones polares, que en estos hielos esconden claves sobre climas pasados, volcanes olvidados y posibles impactos cósmicos.

Este iceberg negro, tan improbable como fascinante, no solo rompe el molde visual de los paisajes árticos: también abre nuevas preguntas sobre la historia congelada que flota en nuestros océanos.

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